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El asteroide que rozó la Tierra. José María Bosch, astrónomo

Escrito por José M. López 21 Octubre 2009
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El pasado mes de septiembre, el astrónomo español José María Bosch descubrió el mayor asteroide que más se ha acercado a la Tierra desde que se tiene conocimiento.
El asteroide que rozó la tierra. José María Bosch, astrónomo.Acompañó a nuestro planeta en paralelo durante los últimos días de septiembre, a tan sólo 600.000 kilómetros de distancia. Bosch, que es profesor del Centro de Observación del Universo del Observatorio Astronómico de Ager (Lleida), reconoce la dificultad que entraña en ocasiones descubrir con antelación asteroides que puedan llegar a impactar con la Tierra. Aún así “hay que estar atentos”, dice, ya que aunque actualmente no exista ninguno conocido que pueda colisionar con nuestro planeta en un futuro cercano, quedan todavía muchos asteroides desconocidos potencialmente peligrosos. La colisión de uno de ellos con nuestro planeta es algo que en el pasado ya sucedió, y sólo es cuestión de tiempo que vuelva a suceder.
-¿Cómo descubrió la existencia de este asteroide?
-En realidad yo estaba buscando ese día el cometa 137 P, que acababa de terminar su órbita por detrás del Sol. No lo conseguí, y al no verlo pasé a otro cometa, que sí conseguí ver. Con las primeras luces del alba, apagué el telescopio y los demás sistemas, y me dio por repasar las catorce imágenes que tomé en el campo de ese cometa para ver si podía recuperar el 137 P. Al ver las imágenes en la pantalla, vi que se movía un objeto, y al ver de qué objeto se trataba, descubrí que no era conocido. Entonces tomé mejores imágenes para hacer una astrometría lo más fiable posible, y las envié. No estaba en las bases de datos del Minor Planet Center, y me di cuenta de que era un objeto bastante rápido, por tanto ya intuí que era un NEO -acrónimo en inglés de Near Earth Object, Objeto Próximo a la Tierra-. En realidad yo me dedico a eso y por ello tengo ya una experiencia. Aún así, tuve que estudiar el protocolo para enviar la información al Minor Planet Center, algo que no sabía hacer porque en realidad un NEO no lo descubre prácticamente nadie -me refiero a astrónomos aficionados-. En realidad, se dan muy pocas incidencias.
[El Minor Planet Center es la institución encargada de recopilar observaciones y calcular las órbitas de los planetas menores (asteroides) y cometas. Trabajan bajo el auspicio de la Unión Astronómica Internacional (UAI)]
“El año pasado colisionó en Sudan el 2008TC3, un objeto de unos quince metros de diámetro que se vio dos días y medio antes”
-Imagino la alegría al hacer un descubrimiento de esa naturaleza...
-Al darme cuenta de que era un NEO y que no era conocido, me saltó el corazón de contento. Tuve suerte. Una vez que envié la información al Minor Planet Center, a los cinco minutos ya apareció en la página de la confirmación de NEO, que es una página preferente donde aparecen los objetos cercanos a la tierra que requieren vigilancia por si pudiese pasar alguna cosa.
Después de esto, no fuimos capaces de volver a localizar este cuerpo. Seis días después el Telescopio Linear, que es el más importante dedicado a estos menesteres en Nuevo México (Estados Unidos), localiza en un mapeo rutinario un objeto que no puede identificar; los ordenadores del Minor Planet Center lo relacionan con mi referencia, y confirman que es el mismo. Enseguida me enviaron una serie de mensajes, primero asombrándose del objeto tan raro que habíamos encontrado, y después de felicitación. Con esa recuperación del Telescopio Linear y con tres o cuatro observatorios más, el Minor Planet Center publicó una circular anunciando el descubrimiento de un objeto que resultó ser el objeto más grande, que más se ha acercado a la Tierra desde que tenemos conocimiento.
-Descubrió ST19 tan sólo unos diez días antes de su máxima aproximación a la Tierra, ¿tan difícil es localizar un asteroide de este tamaño, que además es el que más cercano ha pasado de la Tierra?
-Aquí está la clave. Los NEO que se descubren ahora acostumbran a ser objetos pequeñitos que se ven cuando se acercan a la Tierra. Son objetos que por su lejanía no se han detectado y cuando se acercan se pueden ver, pero suelen ser pequeños y de luminosidad muy reducida. Lo raro es que un objeto tan grande, que estaba tan cerca y que además brillaba bastante, no lo hubiesen encontrado los telescopios profesionales.
“El objeto encontrado no estaba en las bases de datos del Minor Planet Center, y me di cuenta de que era bastante rápido por tanto ya intuí que era un NEO (acrónimo de Near Earth Object, Objeto Próximo a la Tierra)”
-De esto se puede deducir que cualquier otro NEO de estas características puede acercarse, e incluso impactar en la Tierra, y nos demos cuenta con una mínima anticipación...
-Realmente sí. Eso pasó el año pasado: a primeros de octubre de 2008 por primera vez en la historia de la exploración de los cuerpos menores del Sistema Solar, se dio el insólito caso de un objeto -al que se denominó 2008TC3- que se descubre un día y enseguida publican un aviso urgente para todos los observatorios. Unos cuantos observatorios trazan una órbita y el objeto se precipita contra la Tierra, a los dos días y medio de haberlo calculado. Cayó sobre Sudán y ya se han recuperado fragmentos.
-O sea, que por mucha investigación que se haga, por muchos rastreos que realicen los grandes telescopios que se dedican al mapeo sistemático de zonas del cielo para descubrir asteroides, siempre hay un margen para la sorpresa.
-Por eso existe la organización Spaceguard, porque se dan cuenta que cualquier objeto -aunque realmente si no se ha visto nunca en principio puede ser pequeño- se puede precipitar sobre la Tierra sin que tengamos tiempo ni de reaccionar. Incluso puede ser que venga por la parte del día, por el interior del Sistema Solar. Puede ser un objeto Aten, que son los que tienen una órbita con un semieje menor de una Unidad Astronómica, es decir que dan la vuelta al Sol en el 90% de su trayectoria, por el interior de la órbita de la Tierra, y por tanto se pueden cruzar con ella. Los Aten existen, pueden ser muchos y pueden venir por la parte del día, así que no hay forma de verlos.
“Lo raro es que un objeto tan grande, que estaba tan cerca y que además brillaba bastante, no lo hubiesen encontrado los telescopios profesionales”.
El asteroide que rozó la tierra. José María Bosch, astrónomo.-¿Qué pasaría si un objeto como 2009 ST19 chocara contra la Tierra?
-El que colisionó el año pasado en Sudan, el 2008TC3, era un objeto de unos quince metros de diámetro que se vio dos días y medio antes. Este que he encontrado yo parece ser que es excepcional porque es el mayor que más se acercó a la Tierra. Si llegase a impactar contra el planeta, al llevar una velocidad relativa con la Tierra de unos diez kilómetros por segundo, y una masa estimada de unos seiscientos mil millones de toneladas, por decirlo de una forma elegante, los sistemas sociales y económicos de medio continente quedarían severamente afectados.
De todas formas no hay que hacer catastrofismo porque este objeto que pasa relativamente cerca en lo que son las dimensiones del Sistema Solar, no significa que vaya a colisionar con la Tierra en el próximo encuentro, ni en el otro, ni en el de más allá. ¿Que en un futuro lejano podría impactar un objeto así? Sí. Y si no es ése serán otros, porque en el pasado ha sucedido, y es cuestión de esperar para que vuelva a suceder. Y eso, que hace veinte años no estaba tan claro, ahora ya lo sabemos.
-El asteroide 2004MN4, bautizado como Apophis, es el asteroide numerado con mayores probabilidades de colisionar con la Tierra, según las escalas de Turín y la de Palermo. Aunque se ha descartado la posibilidad de un impacto, ¿existen factores que puedan modificar su trayectoria y hacer de él un peligro real?
-Apophis constituye un peligro relativo para la Tierra, porque lleva un rumbo de acercamiento preocupante sobre todo para el 2036. Si pasan unos cuantos años se puede observar bien la trayectoria, las perturbaciones, el grado de incertidumbre... y si se considera que es preocupante, yo creo que se podría preparar un encuentro para destruirlo. Pero tenga en cuenta que eso lo van a desaconsejar muchos científicos, porque significaría que se formarían muchos añicos, que igualmente podrían impactar con la Tierra. Seguro que también se sugeriría pintarlo de blanco, porque creemos que así podría tener una mayor influencia del viento solar, que es un flujo de partículas que se desprende del sol constantemente, y que con el tiempo podría llegar a modificar la órbita del objeto. Pero son soluciones de ciencia ficción.
Yo creo que no tenemos gran cosa que hacer. Entonces, ¿por qué nos vamos a preocupar por Apophis o el que sea, cuando se nos puede echar encima otro que no sabemos donde está, ni por donde viene, como pasó el año pasado en Sudán? Afortunadamente era un pedrusco de unos quince metros de diámetro, pero si llega a tener doscientos, las consecuencias podrían haber sido graves. Δ

 

Comentarios   

 
0 #1 maria i zamora f 20-11-2009 15:57
muy buen reportaje y un buen susto. A veces en la noches me imagino que la casaes aplastada por uno de esos trozos.
Pero no es lo usual que suceda.
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