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Derecho a la información e insumisión ciudadana

Escrito por Xavier Caño 23 Septiembre 2009
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Hace un par de años, Hugo Chávez convocó un referendo para preguntar a los venezolanos si aceptaban reformar la constitución y que los presidentes de la república pudieran presentarse a reelección sin límites temporales. No lo consiguió, pero muchos medios informativos lo más bonito que dijeron a Chávez fue autoritario y que preparaba una dictadura.
Presentarse tantas veces como quieran al cargo lo hacen los primeros ministros en Europa y nadie se rasga las vestiduras. Ahora Uribe, presidente de Colombia, hace lo mismo que Chávez. Y además pretende reducir el censo electoral en varios millones para asegurar la reelección. Pero no se ha publicado ni un simple calificativo denostador contra Uribe en los medios que reparten patentes de democracia.
También llevamos dos años de una crisis que ha aumentado la pobreza y la desigualdad hasta extremos más indecentes si cabe. Páginas y páginas sobre el G-8 y sus reuniones, ocurrencias de Sarkozy y puestas en escena de Merkel. Muchas palabras, acaso buenas intenciones, pero pocas realidades contra desempleo, sufrimiento e incertidumbre de la gente. Y apenas unos párrafos sobre propuestas de ONU o sobre el comité económico de ésta, presidido por Stiglitz, para afrontar la crisis. Otra vez los medios ‘importantes’ dan la nota.
Como escribe la psicóloga Rosa Cañadell, “llevamos muchos años dando por buenas situaciones inmorales, ilógicas e intolerables”. Y, a continuación, formula inquietantes preguntas. “¿Por qué se consiguió tapar la boca a la mayoría que no se benefició de la gran estafa (léase crisis), pero ahora pagan los platos rotos? ¿Cómo silenciaron tantas voces críticas? ¿Qué anestesia usaron para seguir la farsa? ¿Por qué aceptamos un crecimiento económico impresionante con estancamiento de salarios? La minoría privilegiada, que puede comprar conciencias y talentos y lo hace, no soporta que le toquen los intereses. ¿Por qué consentir que la política se convirtiera en gran multinacional donde lo único importante es el beneficio personal?”
En esa demoledora y penosa realidad que esboza Cañadell, tiene mucho que ver la mayoría de medios presuntamente informativos. Como reflexiona el profesor de Políticas Públicas de la Johns Hopkins, Vicenç Navarro, “se habla con frecuencia de la escasa calidad democrática de nuestras instituciones representativas, pero apenas se comenta la misma falta de calidad democrática de los medios informativos más importantes”. Navarro se refiere en concreto a España, pero lamentablemente hoy el aserto es extensible a todo el mundo.
Medios que no cesan de proclamar su defensa de la libertad de prensa. ¿No será libertad de empresa? (La suya, claro).
La minoría privilegiada ha aprendido hace tiempo que quien controla la información influye en la conducta cotidiana y en la gente. Y en eso están, tal como denuncia Mayor Zaragoza, ex director general de Unesco: “La minoría que tiene el poder económico, posee también el poder mediático. Y lo utiliza para que lo inadmisible, que es mucho, pase desapercibido”.
Desde hace tiempo se constata que el antaño denominado cuarto poder se disolvió, convertido mayoritariamente en herramienta al servicio del poder económico. La triste realidad es que muchos medios incumplen la obligación de informar con veracidad y honradez. Exageran, ocultan, distorsionan, manipulan, falsean e incluso mienten. Ignacio Ramonet, el equipo de Le Monde Diplomatique o el periodista español Pascual Serrano, por ejemplo, lo han mostrado y demostrado documentadamente. Además, este analista está harto de comprobar cuan a menudo titulares condenatorios y de rasgamiento de vestiduras (siempre contra críticos del capitalismo neoliberal, por supuesto) no tienen respaldo alguno en el texto de información. Vieja táctica de tirar la piedra y esconder la mano. Eso sin contar un preocupante incremento de amarillismo y banalidad ocupando espacio de información veraz.
Y es que la minoría privilegiada, que puede comprar conciencias y talentos y lo hace, no soporta que le toquen los intereses.
Una muestra de lo escrito es la implacable reacción de la minoría privilegiada estadounidense arremetiendo a través de diversos medios contra la reforma sanitaria de Barack Obama con ocultaciones, manipulaciones y puras mentiras.
Como recientemente ha escrito Federico Mayor Zaragoza: “Ha llegado el momento de reaccionar, el tiempo de la insumisión, de iniciar el gran cambio hacia la transparencia y el conocimiento real de la realidad. De hacer uso de todas las redes de comunicación disponibles, Internet incluida, para contrarrestar omisiones y ocultaciones de los grandes manipuladores y mentirosos, de los imperios informativos”.
Que así sea. Δ
Xavier Caño. Periodista. CCS

 

Comentarios   

 
0 #1 Luis Edu Campo Morales 29-09-2009 15:53
Hola Xavier Caño, saludos,
Duele y debe doler en lo mas profundo de la conciencia la actitud de los seniles comentarista, se olvidan ellos que la velocidad de las comunicaciones, se han convertido en simples y burdos heraldos, que sólo se comparan a los del periodo del feudalismo en europa.

Les duele no a ellos, sino a los detentadores del poder. El caso de America del Sur, Centroamérica y Africa no es comparable con el periodo de la Cuba de Fidel y los barbudos que asaltaron el cielo y lanzaron a la basura de la historia años de vejacion, no. Hoy existe el Sur, un Sur Combativo que está devolviendo la dignidad a los pueblos

Del bombardeo esta semana a el pueblo Palestino no dicen nada los medios, pero en cambio se gastan kilos de tinta y papel para mancillar la dignidad del pueblo Libio y su dirigente Muammar Gaddafi. Bueno, esa es su esencia de clase.
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