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- El Espacio del Pensador...07-02-12
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Tenemos 122 lectores conectados¿Hacia dónde vamos? |
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Buena pregunta. Difícil de contestar. Importante planteársela. Sí, porque da la impresión de que nos deslizamos sin control por una pendiente y que vamos cogiendo velocidad poco a poco. Y se intuye que al final de la pendiente hay un profundo precipicio. Y lo que está en caída libre es el ser humano, sus valores, sus principios, su inteligencia, su equilibrio, su razón de ser y existir y, sobre todo, su dignidad. Como consecuencia, todo lo demás está en proceso de degradación, porque el ser humano es el epicentro de todo lo que ocurre en el planeta, excepto aquellas cosas que tienen que ver con los elementos y su caótico movimiento o comportamiento, algo que también nos tendría que servir para reflexionar sobre la vida, sus orígenes y nuestro papel en ella. Si analizamos desde una lógica muy elemental el comportamiento de los seres humanos, sobre todo de aquellos que ocupan puestos de responsabilidad en la sociedad, lo primero que se nos ocurre pensar es “¡cómo va a funcionar el mundo con personas así!”. Con excepciones muy contadas, la mayoría está donde está por ambiciones personales. Puede ser por manejar poder, puede ser por hacerse ricos, puede ser por imagen, o puede ser por todo a la vez. Pero… ¿cuántos ocupan puestos de responsabilidad por servir al pueblo, por mejorar las condiciones de vida, por puro altruismo? Y el problema es que esta cruda y dura realidad ha creado escuela, o sea, tales personajes llegan a ser envidiados y admirados por el nivel de vida que manejan, por su imagen, aunque sean unos perfectos inútiles o, incluso, unos timadores, unos delincuentes con corbata y glamour. ¿Cómo es posible que en las pasadas elecciones al Parlamento Europeo, en los lugares donde hubo y hay mayor corrupción fuera donde los candidatos implicados recibieron más apoyo, más votos? ¿Qué significado tiene eso a nivel de calle, de ciudadanos, de votantes? La primera lectura fácil sería que se apoya la corrupción. Pero los implicados argumentan que los ciudadanos son “inteligentes” y saben lo que hay. ¿Lo saben? El problema es que si no lo saben es porque son subnormales. Pero si lo saben de verdad, entonces estamos en el meollo de la cuestión... ¿Qué está pasando en el ser humano? ¿Hasta que punto de degradación se ha llegado?. Hace relativamente poco tiempo, estas situaciones tendrían lo que se conoce como “voto de castigo”. Ahora ya no. ¿Qué cambió? ¿Se aceptó como buena la indecencia? ¿Se perdió definitivamente la esperanza de recuperar la honestidad y la dignidad? ¿Se agarran los ciudadanos desesperadamente al “sálvese quien pueda”? Parece ser que sí. Otro ejemplo, ¿qué ocurre, por similar, con el fenómeno Berlusconi? ¿Qué razones circulan por las mentes de sus votantes para seguir confiando en él? ¿Qué modelo prefiere el mundo, el de Obama o el de Berlusconi? Sí, no es una lógica comparación, pero sí son dos tendencias opuestas, que van en direcciones opuestas, que marcan dos fenómenos opuestos que representan, a su vez, dos fuerzas opuestas que crecen ahora mismo en el planeta. Tal vez ambas representen el sentido de la pregunta original, ¿hacia dónde vamos? Porque si resultó impactante y digno de estudio el triunfo de Obama, también es impactante y digno de estudio lo que está sucediendo en Europa. El paso atrás que está dando Europa. La historia nos dice que lo que está sucediendo en Europa ocurre cuando no se ve futuro, cuando se teme al futuro. Entonces resurge el pasado y los que siempre están acechando esos momentos para relanzarlo. Y eso siempre fue el origen de grandes problemas. ¿Y por qué se teme al futuro? Pues porque los que deberían construirlo, diseñarlo y crear ilusión con él, no tienen ni idea, no saben ni pueden hacerlo porque no están capacitados ni preocupados por ello. Es más cómodo sobrevivir al presente que diseñar el futuro. Además, cuando sólo se aspira a poseer el poder, debido a la obsesión por el poder, no se comprende que el poder por sí solo destruye a quien lo posee. En cambio, si quien lo maneja lo hace pensando en el colectivo y, sobre todo, en el futuro de ese colectivo, entonces el poder se convierte en un aliado fiel. Pero los especímenes así no abundan. ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde puede ir una sociedad que necesita con urgencia la unidad para sobrevivir y que cada día está más enfrentada y dividida? ¿Hacia dónde vamos cuando se ha perdido la dignidad, cuando se premia la corrupción, cuando se apoya al que más tiene y al que más roba, cuando se olvida que si se alimenta la desesperación se están abriendo las puertas a la sublevación y, lo que es peor, a que renazcan las sombras del fascismo, de los “salvadores”, de los que más daño causaron en el pasado a la raza humana? Tal vez todo sea una cuestión de memoria, de memoria histórica. Tal vez sea eso, más una miope visión de futuro, porque, en cualquier caso, este tiempo no se parece a ningún tiempo pasado, porque, fantasmas aparte, las circunstancias del planeta en sí mismo han cambiado. Es importante constatar que los que representan ese pasado fascista y oscuro son ahora mismo los que más niegan el peligro del cambio climático y las medidas de urgencia. Es evidente que les preocupa más el poder en el presente que la vida en el futuro. Y eso dice mucho de su mentalidad. Hoy, como nunca, los seres humanos tienen que ser inteligentes. Tienen que saber en quien depositan la confianza de la responsabilidad para dirigir la nave Tierra, para dirigir cada parte de esa nave. Pero también tienen que reflexionar sobre sus propias motivaciones, aspiraciones, valores y, sobre todo, si lo que mueve a cada uno es el egoísmo o el altruismo. Tal vez sea complicado decir hacia dónde vamos, pero resulta sencillo adivinar que estamos, como seres humanos, ante un gran y definitivo examen. No es hora del “sálvese quien pueda” sino de reflexión y de hacer los ajustes necesarios para tratar de sintonizar con los tiempos de cambio que ya son evidentes. Al menos para quien quiera verlos. Δ
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