.

Quién está en línea

Tenemos 207 lectores conectados
Editorial Editorial Transformación

Transformación

Escrito por Fusión 22 Mayo 2009
( 23 Votos )
Imprimir
Transformación 4.8 out of 5 based on 23 votes.
Según la Academia de la Lengua, transformar es el acto de transmutar algo en otra cosa. Entendemos lo que quiere decir y nos parece bien, porque nuestra mente está sobreentendiendo que se refiere a cosas, a objetos, a materia.
Pero la transformación más importante, y a la vez más difícil, es la que se refiere a nosotros mismos, a cada uno, porque somos una combinación de cuerpo y espíritu, de materia y energía, y si en un principio el espíritu se materializa, o una parte de él, para vivir y experimentar, para aprender y evolucionar, en un momento determinado la materia se tiene que transformar de nuevo en espíritu, en energía pura, para así cerrar el círculo.
Sólo que esa transformación no es instantánea, ni se puede hacer sólo de una vez, sino que debe hacerse en etapas progresivas, en diferentes fases o tiempos de la existencia.
En la vida, tal y como ahora la conocemos, una parte importante de esa transformación se realiza a través de la muerte, porque ese es el paso obligado para todos de una dimensión a otra.
La muerte devuelve las cosas a su verdadero lugar, desconecta definitivamente los lazos con el mundo material y aporta a cada vida la posibilidad de hacer balance, de sacar conclusiones y de prepararse para un nuevo periodo de experimentación y aprendizaje.
Pero cuando la transformación adquiere su verdadero valor, es cuando se realiza en vida, con consciencia y voluntad. Cuando la persona física experimenta necesidad de renovación, de cambios, de descubrir y penetrar en nuevos estados de conciencia, negándose a continuar indefinidamente prisionero de la inercia, que es la fuerza más poderosa del mundo físico o material.
La inercia encadena las vidas al mundo material convirtiendo el vivir en un círculo vicioso donde siempre se ofrecen los mismos “premios” a cambio de renunciar a la llamada interna de la verdadera necesidad, que es la búsqueda de nuevos espacios, de nuevas aventuras, de nuevas posibilidades.
La transformación, en el ser humano, es el acto de transmutar la mente que alimenta sólo la naturaleza material en una mente que, sin dejar de atender esa naturaleza, se abra y penetre en otros niveles de la existencia, aceptando el hecho de que todos somos discípulos de la vida y que, en realidad, estamos sólo al principio de nuestros estudios y aprendizaje como criaturas del Cosmos.
Aquel que esté siempre en actitud de aprender y de renovarse estará en sintonía con la verdadera vida, la que evoluciona constantemente, tal y como vemos y sabemos que hizo, hace y hará la naturaleza que nos rodea con sus vidas y reinos.
Si a nuestro alrededor la vida está en constante transformación, ¿por qué el ser humano se aferra a lo conocido en vez de abrirse a nuevas posibilidades que transformen su existencia? Además, la humanidad se pasa su existencia mirando hacia atrás, al pasado, rememorando los acontecimientos, la historia, tanto lo bueno como lo malo, lamentando los errores y condenando a aquellos que cometieron los más graves, pero no evita con eso que nuevamente se vuelvan a cometer los mismos errores, porque el círculo vicioso de la inercia es más fuerte que la voluntad de cambiar, de renovarse, de salir a nuevos espacios y a nuevas vivencias. Y eso ocurre tanto a nivel humanidad como a nivel individuo.
La capacidad de autodestrucción que posee la humanidad, como grupo, y la que posee cada individuo, es una consecuencia de recorrer siempre los mismos caminos, de buscar siempre las mismas satisfacciones materiales, de anteponer el egoísmo, el yo individual, a lo que es bueno y útil para el grupo.
Estamos, como grupo, como humanidad, inmersos en uno de esos ciclos destructivos que periódicamente han cambiado el curso de la historia e incluso han derribado civilizaciones mucho más poderosas que la actual.
Hemos llegado, una vez más, a esta situación, porque los círculos viciosos de la inercia nos han atrapado. En el pasado, siempre que eso ocurrió, siempre que se llegó a un tiempo así, la consecuencia fue la destrucción y la vuelta a empezar.
En el fondo todos lo sentimos, todos lo sabemos, todos intuimos que éste sistema de vida que hemos fabricado está llegando a su final.
La pregunta es... ¿por qué no hemos aprendido de la historia? ¿Por qué siempre la repetición de lo mismo?
La respuesta es sencilla y evidente, porque no hemos sabido o querido renunciar al egoísmo y despertar a la realidad de que la humanidad es grupo, de que todos nos afectamos, de que somos una inmensa red interconectada y porque, tal y como sostiene la teoría del Caos, un acontecimiento simple en una parte del mundo puede provocar una catástrofe en el otro extremo.
Así que una vez más nos enfrentamos a las consecuencias de nuestros errores, repetidos hasta la saciedad en el pasado, pero nunca corregidos. Y eso es así porque siempre giramos en la misma rueda, en el mismo plano, en el mismo estado de conciencia. ¿Podemos cambiar eso? Sí, tanto a nivel individual como a nivel humanidad. Sólo hay que romper las cadenas con las condiciones impuestas por el mundo material, con sus exigencias, con sus falsos “premios”, con sus ilusiones engañosas.
Y para ello hay que abrir la mente a otra realidad, vivir buscando nuevos caminos para todos, enriquecer nuestra vida con la maravillosa pluralidad que existe en los seres humanos, reconociendo las cualidades de unos y otros, así como sus derechos y deberes.
Sólo la transformación de cada uno, la transmutación de nuestra materia en espíritu,  el salto de la conciencia de tercera dimensión a la de cuarta dimensión, nos abrirá las puertas de otra existencia, no sólo posible sino real, mucho más real que ésta a la que, en el colmo de la ignorancia, consideramos única.
La humanidad, en cualquier caso, camina hacia esa transformación, una transformación impuesta por los acontecimientos cósmicos que nos esperan a la vuelta de la esquina.
Bueno sería que cada uno se plantease su propia transformación antes, porque así sería más fácil comprender luego los acontecimientos. Y también superarlos.
Pero la fuerza de la inercia es muy grande. Se necesita utilizar la fuerza interna que cada uno, como chispa divina, lleva en su interior. Aquello que nos hace diferentes, cada uno distinto y especial.
El tiempo anunciado por todos, en todas las épocas, es éste. El tiempo de la transformación. Δ

 

Escribir un comentario

Los comentarios por parte de visitantes y usuarios registrados quedarán pendientes de aprobación, y será sometido a un importante filtrado.
No se permiten comentarios subidos de tono.
No se permiten comentarios que hagan alusión a contenido adulto.
No se permiten comentarios que insulten o agredan verbalmente a cualquier otro usuario, persona o empresa, escritos de forma incorrecta, en mayúsculas, sin tildes o al estilo SMS.
Los comentarios deberán hacerse en el lugar apropiado y tratando el tema adecuado.
Todos los comentarios que no cumplan estos requisitos serán directamente eliminados.


Código de seguridad
Refrescar