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Nacional Tema Críticas al Plan Bolonia

Críticas al Plan Bolonia

Escrito por Fusión 14 Abril 2009
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El Ministerio de Educación y varias universidades de nuestro país defienden las bondades de los objetivos del Plan Bolonia. Estudiantes de varias universidades españolas se movilizan contra lo que consideran un intento de mercantilización de la educación. Marcos Roitman Rosenmann, Catedrático de Sociología y profesor en la UCM, analiza algunos aspectos del conflictivo plan.
Marcos Roitman Rosenmann, Catedrático de Sociología y profesor en la UCM. Críticas al Plan Bolonia -Uno de los argumentos que defiende el Plan Bolonia es que la Educación superior deberá atender a las demandas sociales, los críticos dicen que en el fondo se trata de atender a las demandas del mercado. ¿Cuál es su opinión?
-Creo que es un falso debate, o al menos una manera simplista de construir el problema. Aunque es la forma de presentar el debate acorde a los deseos maniqueos del gobierno y los acólitos de Bolonia. Una perspectiva en blanco y negro. Pero no hay contradicciones en querer cumplir ambos requisitos. Es más, la Universidad nunca ha estado fuera de las demandas planteadas del mercado. Cuando hablamos de arquitectos, médicos, ingenieros, pedagogos, psicólogos  o periodistas, muchos trabajan en la empresa privada. Sin embargo, lo que se cuestiona es decantar el sistema universitario y la oferta de carreras, tanto como la clausura de otras, en función de los beneficios económicos que reportaría para hacer caja. Es esto lo que altera el sentido profundo de la Universidad en su aspecto formador de ciudadanos, profesionales y creadora de conocimiento. Si se rompe el equilibrio, se corre el riesgo -y de hecho es la propuesta de Bolonia-, de acabar con la ciencia y el conocimiento en las aulas, bajo la premisa de grados cortos pensados exclusivamente para satisfacer al empresario.
Por ello, presentar Bolonia como un plan destinado a integrar  la enseñanza superior a los tiempos de la globalización, es obviar cuál debe ser el significado de las Universidades en un tiempo donde cada día es más necesario la formación humanista, cuestión a la que se renuncia en pro de un pragmatismo ramplón de corto plazo.
Los detractores del Plan no responden a la caricatura diseñada por los estrategas de los gobiernos o ministerios de educación. La mayoría, son destacados académicos, científicos y docentes preocupados por el futuro de la sociedad y de las bases sobre las cuales se debe asentar el desarrollo de un país. Renunciar a ello sería una falta grave. Lamentablemente quienes se decantan por Bolonia, sólo piensan en sus intereses inmediatos y en sacar tajada. Son sin dudarlo, los sectores más mediocres de los estamentos universitarios.
“La mayoría de los detractores del Plan Bolonia son destacados académicos, científicos y docentes preocupados por el futuro de la sociedad y de las bases sobre las cuales se debe asentar el desarrollo de un país”.
uni1-Se habla de un cambio en la forma de aprender. ¿Qué propone?
-Me imagino que se trata de responder a cuál es la propuesta alternativa. La enseñanza superior y la pedagogía deben cumplir una función, más allá del aprendizaje para aprobar y obtener un título académico. Responden a la obligación de articular el pensamiento y proveer a la sociedad, tanto como a la élite política, de los argumentos para tomar decisiones y transformar la realidad. Supone ejercer el valor de la crítica, el espacio de libertad y de autonomía sobre la cual se construye el saber. Sin esta característica, todo aprendizaje resulta estéril. Se trata de aprender a aprender. No es posible que si un profesor piensa en verde el estudiante responda en verde y si lo hace en rojo conteste en rojo.  Si se quiere ciudadanos libres se debe construir un sistema educativo con garantías para el conjunto de la sociedad, no sólo para quienes se benefician de un máster o un doctorado. Los cambios obligan a  construir relaciones donde el ser humano modifique la realidad, sea creador  y tome parte del proceso de decisiones. Este dominio de la realidad es lo que permite hacer cultura y humanizar el mundo, a todo ello renuncia el Plan Bolonia. Sólo le interesa crear operadores sistémicos anclados en el conformismo social.
-Critican la subordinación de la Universidad a las empresas privadas. Usted va más allá y comenta que “las universidades públicas serán privatizadas por esta vía”. ¿Cómo?
-Aunque la privatización de las universidades se ha producido  hace ya unas décadas, no se trata de una venta de la Universidad Pública, sino de un giro en sus programas y planes de estudio. Hay muchas maneras de privatizar, y una de ellas es romper el criterio formativo de los estudiantes y del personal docente. De esta guisa  se introducen criterios competitivos en  las actividades de investigación o docencia. Se ejercen evaluaciones para aumentar sexenios de investigación donde se privilegia un artículo en revista inglesa o francesa y se desprecia la edición de libros en editoriales de prestigio  latinoamericanas o españolas. Todo un desatino. Sólo que con el Plan Bolonia se acentúan dichas prácticas y se consolida el modelo. Veremos catedráticos mediocres, más de los existentes, con sexenios obtenidos gracias a publicar en las revistas adecuadas, aunque los contenidos sean de un bajo nivel. Ello no importa, se mira la cantidad y no la calidad.
“Si la universidad no crea un saber crítico se convierte en el último espacio para la generación de idiotas sociales”.
-De la beca se pasa a los préstamos bancarios. ¿Puede ser esto soportado por los bolsillos de los estudiantes? ¿Todos dispondrán de las mismas oportunidades?
-La universidad nunca ha sido un lugar donde las clases populares tengan acceso. Es el gran mito de la universidad de masas. Quienes han podido estudiar han sido los sectores medios sobre los cuales no recae la obligación de trabajar. Cuando se dan casos de hijos de campesinos o trabajadores cualificados, estos han requerido un mayor esfuerzo y no han gozado la mayoría de las veces de una beca. Estas recaen sobre quienes manejan los circuitos de poder, del enchufe y que menos lo necesitan. Cuando se habla de incorporación de  las clases obreras o populares a la universidad, valga señalar irónicamente que es en los puestos administrativos y en muy escasa medida en las aulas.  Se seguirá como ahora. Quienes tienen medios, accederán e incluso pedirán préstamos innecesarios y como de costumbre no habrá igualdad de oportunidades. En la universidad -como en la sociedad capitalista- no existe la igualdad de oportunidades, es un mito.
-Importantes universidades europeas como Oxford o Cambridge no se van sumar a la reforma educativa propuesta por el Plan Bolonia. ¿Qué respuesta existe en la UE?
-La respuesta es dispar aunque se da un punto en común, se observa con preocupación y en ocasiones con escepticismo. Como dato curioso, el único país que ha introducido de lleno el Plan Bolonia es extra comunitario, me refiero a Marruecos. Y en general muchos son los países en los cuales se cuestiona su eficacia. Francia por ejemplo, por no decir países de tradición como Suecia, Holanda o Dinamarca. Ya no se trata sólo de universidades como las citadas. Ver simplemente Grecia. En Italia, Bolonia y las demás Universidades nouni4 incorporaran sus carreras de derecho a la reforma. Es cuestión de sentido común. Su fracaso se ha producido antes de comenzar. Será tejer y destejer.
“En la universidad -como en la sociedad capitalista- no existe la igualdad de oportunidades, es un mito”.
-En España, ¿qué sectores se están movilizando? ¿Cuál es la situación actual?
-Todos los estamentos universitarios están en pie de guerra. Desde los estudiantes a los profesores y el personal administrativo. Sólo que se practica una psicología de guerra. No se informa y si se hace, es para desacreditar a quienes se manifiestan en su contra. Son visibles para adjetivarlos como violentos, minoritarios o agentes desestabilizadores ajenos a la Universidad. Si se me permite el símil, es como la Guerra de Irak. El control de los medios de información monopoliza y delimita  el criterio de selección, ejerciendo un tamiz hasta censurar noticias y no autorizar su publicación.
-Los detractores del Plan Bolonia hablan de un paso hacia atrás en el mundo del conocimiento, del saber. ¿Cómo cree que debería ser esa universidad del futuro?
-En cierta medida ya respondí a lo largo de la entrevista. Sin embargo podría sintetizar el criterio de una Universidad del siglo XXI como un proyecto abierto a la ciencia, a lo desconocido, a la investigación básica y a la creación de sujetos autónomos con responsabilidad social. La universidad del futuro no puede renunciar a su compromiso por humanizar y fortalecer los proyectos democráticos, denunciando todo intento de totalitarismo y de injusticia social.  Si la universidad no crea un saber crítico se convierte en el último espacio para la generación de idiotas sociales. Individuos preocupados por sus intereses privados al margen de lo público. Un sálvese quien pueda, pero yo el primero. Este es el reto, evitar dicha opción. Δ

 

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