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Acoso psicológico en el trabajo

Escrito por Marta Iglesias 15 Febrero 2009
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Acoso psicológico en el trabajo 4.4 out of 5 based on 12 votes.
Se conoce como mobbing y afecta al 10% de los trabajadores españoles, y al mismo porcentaje de europeos. Quienes lo sufren no pueden desarrollar su trabajo con normalidad. Se les asignan tareas imposibles, se les humilla, excluye u hostiga.
Acoso psicológico en el trabajo. MobbingLaura G. trabajaba como secretaria dirección. Su jefe alababa a menudo su eficacia y su capacidad para organizar la cantidad de trabajo que tenía. Cuando llegó una nueva compañera, comenzó a recibir apodos y escuchar comentarios con los que sus compañeros se reían a sus espaldas. No le dio importancia, pues pensó que ella era demasiado estricta frente al humor de la nueva trabajadora. Pero con el tiempo, los comentarios se acentuaron y sus antiguos compañeros dejaron de comer con ella, no le hablaban en los pasillos e incluso le impedían el acceso a documentos necesarios para desarrollar su labor. Su trabajo y su salud se resintieron. Se quejó a su jefe, pero él interpretó que eran problemas entre compañeros y le restó importancia. Laura no podía dormir y era incapaz de enfrentarse a la situación laboral. Su trabajo se volvía mediocre, mientras el de su compañera resaltaba y ponía en evidencia sus actuales carencias. No dormía, sufría estrés y a menudo estaba de baja. Incapaz de encontrar solución, dejó ese trabajo y buscó ayuda psicológica.
Este es un buen ejemplo de lo que sufren uno de cada cien trabajadores en nuestro país, bajo la ignominia de la sociedad. Se ha bautizado como mobbing, un anglicismo que resume a la perfección el acoso psicológico que se sufre en el trabajo. Es un acoso psicológico sobre un trabajador, lo cual no deja huellas físicas sino de otra índole en la persona acosada. Iñaki Piñuel, profesor de Recursos Humanos en la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) y autor de Mobbing, el estado de la cuestión (Editorial Gestión 2000), define el mobbing como “un continuo y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un trabajador por parte de otro u otros. Por más que los acosadores aleguen que no hay intencionalidad, ésta existe desde el momento en el que la violencia es repetitiva. Es decir, nadie puede recurrentemente machacar, hostigar, excluir, ningunear o humillar a otro si no es buscando un efecto”.
“El mobbing se define como un continuo y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un trabajador por parte de otro u otros”
(Iñaki Piñuel, profesor de Recursos Humanos en la UAH)

Sistemas para acabar con el trabajador ejemplar

El mobbing lo practican mayoritariamente los superiores, pero también los compañeros, los subordinados e incluso grupos de presión de fuera del centro del trabajo. “El dato exacto -indica Piñuel- es que del total de los casos de mobbing, el 70% -a grosso modo, 2 de cada 3 casos- son realizados por personas de mayor nivel jerárquico. De ese 70%, más de la mitad son jefes directos, lo cual nos dice que la gran mayoría de acoso en el trabajo son de mobbing descendente, de jefes a subordinados. Un 15% son casos de mobbing horizontal, de compañero a compañero. Uno de cada diez casos -el 10%- son mobbing ascendente, es decir, de grupos de subordinados que se agrupan para destruir a un superior y lo consiguen. El porcentaje restante, hasta completar el 100% son fuentes extraorganizativas: pacientes, clientes, personas de fuera de la organización que acosan o maltratan. Eso es muy habitual en Administraciones Públicas. De estos datos se deduce que mayoritariamente el mobbing tiene que ver con la jerarquía, con un poder mal utilizado y sobre todo con un poder que extermina y acaba con los mejores, dentro de recursos humanos”.
El objetivo es muy claro: conseguir que el trabajador acosado se autoexcluya, se sienta solo y abandone su puesto. Lo sufren mayoritariamente las personas que son muy eficientes en su trabajo,Acoso psicológico en el trabajo. Mobbing que están muy preparadas, que tienen buena presencia física o suscitan simpatías entre sus compañeros. Personas que son percibidas por sus mediocres jefes, compañeros o subordinados como amenazas potenciales.
Para lograr el objetivo indicado, el acosador ridiculiza a su víctima, genera una red de compañeros que siguen su línea, le impide acceder a material necesario para desarrollar su función, provoca sibilinamente a la persona hasta lograr que acabe chillando para de esa manera señalarla como mentalmente inestable o directamente loca, le pone motes, ridiculiza su aspecto físico o su forma de vestir, le encomienda tareas imposibles o una cantidad de trabajo difícil de asumir...
El acosador busca el aislamiento del acosado, dejar en evidencia su trabajo y socavar su estabilidad psicológica. Y lo logra, mayoritariamente porque el resto de compañeros lo imitan: “En cinco de cada seis casos de mobbing -comenta el profesor de la UAH-, los compañeros que saben lo que ocurre no hacen nada por ayudar o solidarizarse con la víctima. A veces por miedo de ser a su vez elegido como objetivo o porque incurren en lo que los psicólogos llamamos el 'error básico de atribución', es decir, un mecanismo de defensa por el cual los testigos de mobbing imputan a la víctima el ser la causante o responsable de su mal. Así piensan que la víctima se lo ha buscado o que algo habrá hecho”.
El gran problema es que la persona acosada tarda mucho tiempo en darse cuenta que está siendo víctima de acoso, porque originariamente cree que ella tiene la culpa de lo que pasa. Para entonces, a menudo su autoestima está dañada, ya sufre depresión, el estrés, el insomnio, tiene úlceras o crisis cardíacas. Hay casos de personas que se refugian en el alcoholismo, las drogas e incluso hay suicidios relacionados con esta situación laboral. Con estos cuadros clínicos son muy pocos los que desean dar la vuelta a la situación. “Las víctimas -señala Piñuel- trivializan lo que les pasan y, a veces, cuando quieren darse cuenta, ya tienen un daño muy avanzado en forma de estrés postraumático. Lo que hace falta es acompañarlas, que recuperen la autoestima perdida en el proceso, y lograr que sean ellas las que hagan frente al acosador sin desestabilizarse, sin caer en las provocaciones o las trampas que les ponen. Porque el acosador quiere que la víctima explote, que aparezca ante los demás como una persona loca, irritable, desestabilizada. Y es difícil enfrentarse a eso solo”.
El acosador busca el aislamiento del acosado, dejar en evidencia su trabajo y socavar su estabilidad psicológica.

Las Administraciones Públicas, líderes en mobbing

Piñuel, que ha estudiado el acoso en varios centros -es lo que se conoce como los Barómetros Cisneros- informa de que “donde más mobbing hay, con mucha diferencia, es en las Administraciones Públicas. La tasa de trabajadores acosados en España y en Europa es la misma, un 10%. Pero si hacemos la encuesta en la Administración, esa cifra alcanza el 20%, duplicando al resto de sectores. La razón es que son lugares muy poco profesionalizados, donde los mandos suelen promocionar por razones que tienen que ver con el paso del tiempo, la antigüedad y no por una verdadera capacidad profesional. Por tanto se convierten en mandos muy ineficaces, a la defensiva, que aprovechan la impunidad que les proporciona el ser funcionario -un trabajo del que no se les puede mover-. Así que hostigan y acosan a placer con la sensación de que nada les va a ocurrir”. Pero, al igual que los acosadores no abandonan laAcoso psicológico en el trabajo. Mobbing Administración, sucede lo mismo con los trabajadores acosados, con lo cual los casos se cronifican y no hacen más que aumentar las cifras, ya que a los casos de hace diez años se han ido sumando los nuevos. Una situación injusta, pero no más de lo que sucede en la empresa privada, porque aquí el 90% de los casos de acoso se zanjan con la salida de la víctima, bien porque son despedidas o porque ellas abandonan su puesto.
La única manera que hasta el momento ha encontrado el profesor Piñuel para que se sepa que el problema existe en una empresa, y por tanto se ataje, es instalar los “protocolos antimobbing”, que incluyen la evaluación periódica de las conductas de violencia psicológica que reciben los empleados. El planteamiento es sencillo: como la víctima sí sabe que es hostigada, preguntemos a los trabajadores de modo anónimo. Estos cuestionarios periódicos se acompañan de una charla en la que se indica que las conductas de acoso serán sancionadas. Son de tal eficacia, que donde se instalan la tasa de mobbing cae a cero. El acosador persiste en su actitud porque se ve impune, cuando ve que puede ser penalizado por ello, deja de acosar.
El 90% de los casos de acoso laboral se zanjan con la salida de la víctima, bien porque es despedida o porque ella abandona su puesto de trabajo

La figura del acosador

La mayoría de las veces, se estudia los efectos en las víctimas de mobbing y se olvida la figura del acosador, que es la que genera el problema, el sujeto digno de estudio patológico, quien provoca con su actitud pérdidas económicas a la empresa...
El acosador es una persona mediocre. Incapaz de hacer valer sus méritos académicos, la solución que elige es desprestigiar a la persona que amenaza su posición. ¿Qué perfil tienen las personas que acosan? Según Piñuel, “en el origen del mobbing encontramos personalidades psicopáticas. No es exactamente un trastorno mental, son personas totalmente normales pero que carecen por completo de norma moral interna reguladora y por lo tanto son totalmente frías, calculadoras, depredan a placer y no tienen ningún reparo en destruir a alguien que se haya convertido en un obstáculo, en un competidor. Estas personalidades psicopáticas son los causantes Acoso psicológico en el trabajo. Mobbingde la mayoría de los casos, pero también hay otros perfiles. Están lo que llamamos personalidades narcisistas, personas con un profundo complejo de inferioridad que lo compensan exteriormente con un comportamiento arrogante, prepotente, sabelotodo. Debido a su complejo se sienten especialmente amenazadas por los más valiosos compañeros o subordinados, a los que van a intentar eliminar a través del mobbing. Y un tercer perfil que hemos encontrado en nuestras investigaciones es la directiva paranoide. Sin directivos mediocres, que precisamente por su falta de competencia para dirigir equipos humanos, están siempre a la defensiva. Perciben en todo amenazas, conspiraciones y se dedican periódicamente a desencadenar contra las víctimas ataques preventivos, es decir, a maltratar por defecto para contrarrestar ese supuesto ataque que siempre tienen a la vista”. Pese a esta descripción, Piñuel nunca se ha encontrado con acosadores que acudan a consulta por ese motivo, y en cambio ha tratado a más de mil víctimas de acoso laboral a los que ha intentado intentar devolver la autoestima perdida. Los acosadores con los que se ha encontrado han llegado a su consulta por otros problemas y luego ha descubrierto que maltratan a sus compañeros de trabajo. “No suelen ser personas que acepten esos perfiles psicopáticos, porque saben lo que hacen pero sencillamente no les importa. Ni siquiera sienten que tengan que cambiar de conducta. Cuando dicen que lo sienten, simplemente simulan esa emoción. Cuando prometen que no lo volverán a hacer, sólo están saliendo del paso. Es decir, son personas que tienen un mal pronóstico porque no reconocen que tienen un problema, y entonces nunca buscarán ayuda para resolverlo”.
“En el origen del mobbing encontramos personalidades psicopáticas, personas totalmente normales pero que carecen por completo de norma moral interna reguladora. Son totalmente frías, calculadoras, depredan a placer y no tienen ningún reparo en destruir a quien se haya convertido en un obstáculo”. (I. Piñuel)

La protección de los trabajadores

Puesto que a menudo no recibe el apoyo de compañeros ni jefes, si el trabajador desea recuperarse tiene dos vías para lograrlo: la judicial y la psicológica.
Denunciar no sólo posibilita que se gane a la empresa y se castigue al culpable, sino que da visibilidad a un problema que se incrementa cuanto mayor silencio haya a su alrededor. Es necesario que cambie la mentalidad: el mobbing es un delito y como tal hay que tratarlo; el acosador no puede quedar impune.
La segunda opción es, preferentemente, la salida que elige el trabajador y la única con la que puede solucionar los problemas psicológicos que ahora tiene.Acoso psicológico en el trabajo. MobbingSin embargo, la realidad confirma que en la mayoría de los casos de mobbing acaban injustamente: con el abandono del puesto de trabajo por parte del empresario empleado, o con el despido por parte de la empresa. Se va el trabajador que evidencia el problema y este se ha terminado. Pocos parecen caer en la cuenta de que el “problema” se ha quedado dentro de la empresa de modo latente, preparado para el siguiente asalto. En cambio, el trabajador que más podía aportar con sus capacidades a la empresa, se ha marchado. Para Piñuel, la solución pasa por que “el gobierno se tome en serio la legislación específica penal contra el mobbing. Parece que vamos por buena vía porque el acoso psicológico en el trabajo ya está recogido en el anteproyecto de reforma del artículo 173 del Código Penal. Esperemos que esto llegue a buen puerto y que el gobierno no sucumba a ciertos sectores que quieren eliminar el mobbing de la legislación penal, pero la medida es insuficiente. Hace falta que las empresas se involucren y den un paso adelante. La Ley de Prevención de Riesgos Laborales les obliga a hacerlo cuando dice que las empresas deben establecer políticas dirigidas a la erradicación y a la evaluación de todo tipo de riesgos laborales, y el mobbing lo es. Sin embargo esto se incumple en el 95% de las empresas y Administraciones Públicas. Las empresas deben tomar conciencia de que estamos en el siglo XXI y de que los empleados no podemos ser súbditos feudales por el hecho de que entremos a trabajar en una organización. Y desgraciadamente con la crisis económica y con los EREs que se están abriendo, muchos trabajadores se están convirtiendo en súbditos feudales, porque el miedo a perder el trabajo es cada vez mayor. Eso, desgraciadamente, es una realidad creciente en nuestro país y otros del entorno”.
Mientras las leyes se perfilan, las empresas toman conciencia del problema, y la víctima se derrumba sin saber qué está pasando, parece claro que los únicos que tienen conciencia del problema son los compañeros. Como dice el anuncio, “siempre hay alguien mirando”. ¿Haremos algo? Δ

Más información en www.acosopsicologico.com

 

Comentarios   

 
0 #1 joaquin vila 19-10-2009 14:58
UN CONSEJO MUY IMPORTANTE

Me gustaría daros un consejo que no debéis olvidar. La persona que ha sufrido el mobbing, padece trastornos psicológicos cuya gravedad dependerá de la intensidad, del tiempo y de otras circunstancias. Podéis estar muy deprimidos, con sentimientos de vacío, desesperanza, pensar que no tiene solución y que os han "destrozado". Pero recordar lo siguiente: Aunque os encontréis "hundidos", no os han ganado.
Solo os habrán derrotado si consiguen cambiar vuestra forma de ser, vuestra forma de pensar y logran que penséis y actuéis como ellos. Por ello, te recomiendo que NO CAMBIES TU PERSONALIDAD Y HABRAS SALIDO VICTORIOSO. Un buen comienzo para "luchar y ganar" es informarte y asesorarte.
Josep P. psicólogo

AVALC http://www.avalc.es
ASOCIACION DE VICTIMAS DE ACOSO LABORAL
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0 #2 José Luis Garcia 01-06-2010 18:35
Hola,me gustaría saber,¿cuales son los pasos a seguir despues de un acoso psicologico continuado?¿como denunciarlo?¿por via laboral?¿por via penal?¿se puede denunciar el acoso despues de haber sido despedido?.Gracias.
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0 #3 OBVIO 27-12-2010 23:06
Sin lugar a dudas, es la única manera que tiene un mediocre de sobresalir practicando el moobing a sus compañeros o a su trabajador. Y es la unica manera como hace frente a sus carencias. Ese tipo de personas no soportan ver a alguién mejor que ellos. Como son mediocres y psicopáticos no aceptan que existan personas realmente que hagan excelentemente bien su trabajo. Una aportación, quizás a la empresa ( no todas son iguales) quizás a ese tipo de empresas que admiten ese tipo de delitos no les conviene tener a un buen trabajador por eso será que sólo se rodean de mediocridad y por ello todo se ve semi oscuro por eso si llega la luz empiezan a desvanecerse como los vampiros :-) Muy buen artículo.
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