Dada la sequía de vocaciones militares, y que nos jóvenes no quieren enrolarse ni a tiros, los cerebros encargados del alistamiento van a volcarse en la red, a ver qué pescan.
Dada la sequía de vocaciones militares, y que nos jóvenes no quieren enrolarse ni a tiros, los cerebros encargados del alistamiento van a volcarse en la red, a ver qué pescan. Se ve que las cosas están difíciles. Quizá es que los jóvenes norteamericanos no son tan patriotas como se suponía, o quizá es que no están tan desesperados como para recurrir a la última opción deseable; quizá están viendo el desastroso papel que hace su país en Irak y prefieren estar en su casa jugando delante del ordenador a reventar enemigos virtuales antes que tener que hacer lo propio con civiles de carne y hueso. Quizá es que ya no vende el cuento ése de Estados Unidos como exportador de democracia y libertades. Quién sabe. El caso es que ofrecerán entre otras cosas, la posibilidad de charlar con soldados destinados en Irak. Lo que no sabemos es lo que éstos van a contar. Cuidado, señores, que igual el desplome de las bolsas no ha sido nada comparado con la espantada de reclutas que se les puede venir encima. Δ
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