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Nacional Tema Contaminación ambiental y salud humana

Contaminación ambiental y salud humana

Escrito por Fusión 05 Diciembre 2008
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Vivimos en un ambiente esencialmente tóxico, contaminado. Eso a la larga está provocando la aparición de nuevas enfermedades, que acaban silenciosamente con la salud y la vida de muchas personas. Miguel Jara, periodista especializado en investigación y análisis de temas de salud y ecología, ha investigado en profundidad este problema y nos habla de las causas y los intereses que hay detrás de todo esto. Sin duda, una dura denuncia.
Miguel Jara.Contaminación ambiental y salud humana-Has escrito que “la salud de los ciudadanos hoy es fruto de transacciones económicas en los parqués de las Bolsas de todo el mundo”.  ¿En qué te basas para hacer esta potente afirmación?
-Desde hace algunos lustros la industria farmacéutica es, sobre todo, un negocio de inversión en el que prima obtener ganancias para los accionistas de las compañías. Cuando digo sobre todo es porque esta voluntad mercantilista se antepone a la búsqueda de remedios que curen a las personas. Es imposible que una empresa farmacéutica oferte medicamentos que curen porque en poco tiempo desaparecería. Por eso afirmo que los intereses legítimos de estas empresas de hacer negocios, y los intereses de los ciudadanos de mantenerse sanos y cuando enferman aspirar a ser curados con algún remedio, están sistemáticamente enfrentados. Son opuestos e irreconciliables en el actual paradigma capitalista.
El leit motiv de las farmacéuticas es patentar. Cualquier cosa, en este caso medicamentos porque con una patente que dura unos veinte años luego pueden vender los remedios a altísimos precios para recuperar la inversión y obtener enormes dividendos.
- ¿Qué tipo de empresas o qué sector es el más peligroso a la hora de llevar a efecto prácticas tóxicas?
-Varios sectores son sumamente peligrosos para la salud de las personas. El farmacéutico porque está consiguiendo que productos tóxicos como son los medicamentos que comercializa -que deberían usarse poco, pocos y durante el menor tiempo posible-, se hayan generalizado hasta poder hablar de consumismo farmacológico con consecuencias muy graves. En Estados Unidos mueren cada año 305.000 personas tras el consumo de algún medicamento.
También el sector químico porque ha liberado en nuestro medio ambiente 104.000 sustancias químicas tóxicas que están provocando nuevas enfermedades como el Síndrome Químico Múltiple y son la causa de otras muchísimas dolencias como el cáncer, que mata a cientos de miles de personas cada año. Vivimos en un mundo esencialmente tóxico por la codicia de muchas compañías químico tóxicas.
Por último, los sectores que producen contaminación electromagnética y en especial los de telefonía móvil y servicios inalámbricos por microondas. Desde hace casi un siglo los soviéticos conocen el impacto nocivo en la salud de la contaminación electromagnética. Las telecos han impulsado un negocio, el de la telefonía móvil, a sabiendas del daño que puede producir. Y por su afán de lucro quieren extenderlo con más servicios y tecnologías. Ya comienzan a aparecer las primeras personas enfermas de electrosensibilidad y será un problema en aumento durante los próximos lustros si no se toman medidas ya.
-Hoy comemos verdadera basura disfrazada de comida. De ahí surgen gran parte de las enfermedades que padecemos. Exactamente, ¿qué nos llevamos a la boca y con qué consecuencias?
-Este es otro de los sectores más nocivos, el de la alimentación, pues la mayoría de lo que denominamos comida lleva aditivos químicos tóxicos relacionados con muchas de las enfermedades actuales: cáncer, diabetes, dolencias coronarias, alergias, asma, etc. Pero además, empresas de inversión como las que promueven los alimentos transgénicos, buena parte de ellas son las mismas farmacéuticas que comercializan los medicamentos que luego tratan -que no curan-, esas dolencias. Un ejemplo, Novartis, Aventis o Bayer tienen en común que venden productos fitosanitarios químicos para el sector agroalimentario, del que forman parte, y también venden medicamentos para dolencias que en muchos casos están provocadas por los químicos tóxicos que ingerimos al alimentarnos.
“La calidad del aire en las ciudades es muy mala. En Madrid por ejemplo, cada año mueren unas 1700 personas por el mero hecho de respirar ese aire”
- Después de la fuga radiactiva de Ascó que puso una vez más en entredicho el tema de la seguridad nuclear y después de alguna dimisión, parece que todo ha vuelto a la “normalidad”. ¿Cómo se compra el silencio? ¿Qué riesgos siguen ahí?
-Empezando por el final, los riesgos siguen ahí. En las siete comarcas nucleares que hay en España, que acogen a las siete centrales atómicas de nuestro país. Para comprar el silencio en estas comarcas las empresas propietarias de las plantas atómicas han tejido durante años una red de clientelismo escandalosa que atrapa a los cargos públicos más importantes de cada municipio que acoge una central. Como he publicado en el libro Conspiraciones tóxicas en Garoña, Almaraz o en Vandellòs, la mayor parte de los alcaldes y concejales o trabajan en la central o para empresas que hacen trabajos para la planta. Es algo escandaloso que consienten los dos grandes partidos.
-¿Cómo es la calidad del aire que respiramos y cuáles son las enfermedades más comunes derivadas de ello?
-La calidad del aire es consecuencia de lo que hemos estado tratando. En las ciudades es muy mala hasta el punto de que en una ciudad como Madrid -cerca de la que vivo- cada año mueren unas 1.700 personas por el mero hecho de respirar su aire. Y las enfermedades más representativas de esta contaminación son buena parte de las mencionadas anteriormente.
- Alarma, no. Información, sí. Con todo lo expuesto, ¿qué medidas o cómo debería de actuar el ciudadano de a pie frente a esta especie de “guerra declarada”?
-Informándose, sí. Alarmándose, no, porque la alarma social causa parálisis en la ciudadanía y eso es lo que interesa a quienes continúan ganando dinero y poder contaminando nuestro medio natural y dañando nuestra salud. Es muy importante buscar información de calidad sobre estos asuntos. E intentar alejarnos de las fuentes de contaminación citadas, pues lo cierto es que cuando uno no se expone no aparecen los problemas. Pero no basta con informarse, hay que organizarse. Apoyar a las organizaciones sociales, ecologistas o vecinales ya existentes o crear unas nuevas si es necesario. Hay que presionar a los políticos para que gobiernen para las personas y no para las empresas como hacen tan a menudo. Es preciso recuperar la democracia, ahora en manos de los lobbies o grupos de presión industrial.
- Profesionalmente, estás comprometido en la investigación y denuncia de todas estas amenazas. ¿En qué punto del camino te encuentras?
-En el camino correcto. Es un camino estrecho y empinado, un sendero de alta montaña, no es una autopista pero es el camino necesario si queremos vivir algún día en una sociedad verdaderamente democrática y rica en valores humanos. Cuento con el apoyo de miles de personas y organizaciones que ven la realidad desde un punto de vista similar al mío y me muestran su apoyo. No hay otro camino que seguir investigando e informando a la población para que busquemos juntos alternativas a un modelo, el actual, que no funciona. Δ

Este periodista es también autor de los libros “Traficantes de Salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad” (Icaria editorial), donde explica cómo la industria farmacéutica ha conseguido convertirse en el sector económico más rentable del planeta y los “efectos colaterales” que ello provoca en nuestra salud. Y, “Conspiraciones tóxicas” (Martínez Roca) o cómo atentan contra la salud y el medio ambiente los grupos empresariales.
 

Comentarios   

 
+1 #1 gonzalo 28-04-2010 04:30
oooo0oo que es esto lo mas estUPIDO K VI EN MI VIDA¡¡¡¡
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