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'La Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casa'

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Autor: José M. López   
26/11/08
En este año en el que se ha celebrado el 50 aniversario de la NASA, en el que China ha logrado poner en órbita su primer transporte espacial tripulado, o en el que India y Japón preparan también su salto al espacio, las palabras del científico ruso Konstantin Tsiolkovsky parecen más vigentes que nunca: "La Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casa". Sin embargo, la afirmación del que fue uno de los padres de la astronáutica, hacían en realidad referencia a una filosofía en la que el hombre, con su salto al cosmos, debía iniciar un nuevo nivel de evolución en una nueva dimensión.
La Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casaEn el último medio siglo de exploración espacial, han sido muchos los esfuerzos del hombre por conocer mejor el Sistema Solar. Se han enviado sondas de investigación al Sol, a los planetas y sus satélites, a cometas e incluso a asteroides. Se ha llegado a la Luna, se ha desarrollado la Estación Espacial Internacional y ya se está estudiando la posibilidad de efectuar un viaje tripulado a Marte.
Aunque han sido muchos los avances, el origen de la carrera espacial no está tan lejano. En sus inicios, la Unión Soviética fue el país más adelantado en la exploración, y sus científicos los pioneros de esta nueva era que se abría. Sin embargo, lo que se conoce menos es que, para muchos de estos científicos rusos precursores, la exploración espacial tenía unas importantes connotaciones filosóficas. Uno de los más relevantes fue Konstantin Tsiolkovsky, un idealista que creía que el objetivo de la humanidad era el de extenderse por el cosmos, meta para la cual trabajó toda su vida. Fue el fundador de la cosmonáutica y sentó las bases del movimiento a reacción de los cohetes. Por otra parte, y al igual que otros pioneros de la carrera espacial rusa, bebió de las ideas del cosmismo, una corriente filosófica de finales del siglo XIX que buscaba dar sentido a la presencia de la vida y del hombre sobre la Tierra. Tsiolkovsky convirtió el cosmismo en una teoría científica que explica cómo el universo es una unidad, un "uno" en que la materia que forma parte de él, también es "una". La teoría sostiene que la materia del cosmos tiene como característica la sensibilidad y por tanto el cosmos en sí mismo es una entidad viva y sensible. Dentro del cosmos, la Tierra es un lugar especial en el cual se están desarrollando nuevas formas de vida -entre ellas el hombre-, pero para Tsiolkovsky, al igual que para otros cosmistas, el hombre todavía es un proyecto, un ser intermedio que no ha completado su evolución y que todavía no ha abandonado completamente su estado semianimal. El hombre dejará este estado y alcanzará su completo grado de desarrollo cuando se convierta en un auténtico administrador de la Tierra. Una vez llegado a ese punto, la actividad del hombre debería tomar una nueva dimensión y dejar de ser sólo terrenal para pasar a ser cósmica. Tsiolkovsky se refirió a esta nueva era de madurez con su famosa frase "La Tierra es la cuna del hombre, el cosmos es su casa".
La ciencia y la tecnología son fundamentales para el desarrollo del hombre, pero a diferencia de cómo se tienen conceptuadas en occidente, Tsiolkovsky y los cosmistas creían que debían estar al servicio de la humanidad y servir para la unidad. Con ellas se podría construir una sociedad más justa que permitiera en el futuro salir al cosmos, poblarlo y desarrollar en él su actividad.
Tsiolkovsky fue un visionario no sólo de la tecnología espacial, sino también de cómo el hombre debía colonizar el espacio.
Hoy las misiones de todas las agencias espaciales del mundo tienen como principal objetivo la exploración de nuestro cercano Sistema Solar. Sin embargo, quién sabe, el salto del hombre a una nueva dimensión de sí mismo, a un grado superior de evolución, podría ser como vaticinó Tsiolkovsky, lo que le permitiría expandirse por el todo el cosmos y sentirlo como su casa.♦