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Seguro que alguien me comprende

Escrito por MAC 13 Noviembre 2008
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Hace años tenía un perro, un cocker canela. Cuando llegaba a casa del trabajo, todos los días salía a recibirme y se deshacía en gestos con los que mostraba su cariño y su agradecimiento. Lo acariciaba, jugaba un poco con él y se marchaba feliz.
Un día su ciclo terminó y se fue. Me dejó un gran vacío que el tiempo se encargó de rellenar en parte, sólo en parte.
Vivo rodeado de personas, pero nunca he visto en ninguna semejante muestra de afecto, de pureza, de gratitud.
En aquel momento pensaba que la pureza se había retirado de mi vida y me había dejado sólo en medio de la basura.
Mas adelante, en el tiempo, en un viaje a Granada para subir al Mulhacén, la montaña me regaló una gata siamesa, con unos profundos ojos azules y una sabiduría que me hizo pensar más de una vez si en realidad se trataba de una gata.
Me acompañó los últimos cuatro años. Me transmitió serenidad, belleza y algo más, desde la profundidad de sus ojos, que nunca llegué a captar del todo.
Ahora, hace unos días, su ciclo también terminó. La Vida la reclamó a ese lugar donde van los gatos que ya han hecho aquí todo lo que tenían que hacer.
Yo la llamaba la "diosa-mora", porque provenía de Granada y porque era una auténtica diosa.
Con su marcha me dejó un gran vacío, tan profundo que me sorprende, tan doloroso que me sobrecoge.
Tengo la sensación de que también me dejó un mensaje codificado, algo que aún no he descubierto, algo para que yo incorpore a mi vida, algo que estaba en ella y que nunca volveré a encontrar en ningún otro animal ni persona. Era única.
Sé que algo muy importante en mi interior se rompió y dio un giro. Una vez más la pureza se retiró de mi vida y me dejó sólo en medio de personas, personas que no sienten, que no transmiten nada, que están muertas en vida. Personas a las que no entiendo, porque son complicadas, porque no saben o no quieren sentir y transmitir la pureza, porque rechazan la sencillez, porque se creen algo cuando en realidad sus ojos no transmiten nada, aunque si te fijas sólo ves miedo, orgullo y dolor.
Y todo ello me conduce a una obligada reflexión, porque el día en que Cillan, ese era el nombre de mi gata, se marchó, ese día hubiera preferido que se marcharan, en vez de ella, otras personas. Y esa sensación me parece muy dura, pero es lo que experimenté.
Es lo que sentí y lo que deseé.
Y estoy seguro de que no soy el único que experimentó esa sensación de todas aquellas personas a las que se les ha muerto su gato o su perro. Sé que no soy el único.
Pero, a pesar de todo, me resulta terrible el sentimiento experimentado, sobre todo porque no parte de ninguna postura extrema o radical, sino del cansancio que me produce el egoísmo y el vacío que transmite la especie humana, en contraste con la pureza, el agradecimiento, la inteligencia y la belleza que transmite el reino animal.
He recibido más sensaciones positivas, en estos cuatro años, de la profundidad azul de los ojos de Cillan, que de todas las personas que me rodean. Y eso deja en muy mal lugar al género humano.
Los científicos afirman que provenimos del reino animal, que evolucionamos a partir de ellos, pero yo dudo mucho que haya sido así. Y si así fuera, no hemos evolucionado nada, es mas, hemos perdido en el camino todo lo positivo que encierra el reino animal, hemos perdido la "chispa" original de la Vida y en su lugar hemos cultivado el odio, el egoísmo y la estupidez.
Cuento todo esto porque lo que vivo estos días es real, muy real. Me ha sucedido algo parecido más veces, cuando veo como los seres humanos tratan a los animales. Entonces siento rechazo y vergüenza hacia mi especie. Literalmente, me dan asco.
Pero esta vez, la marcha de Cillan me ha afectado mucho, creo que definitivamente.
Tanto, que en un principio llegué a culpar a los que me rodean de su muerte. Pero la razón se impuso sobre las emociones, aunque sólo lo suficiente como para no culpar a nadie. Porque, por lo demás, sigo pensando que están muy por debajo del nivel que ella dejó grabado con fuego azul en mi interior.
Aunque, eso sí, se creen superiores. La especie humana siempre se creyó superior a todo lo que vive en el planeta. Pero, son tan egoístas y están tan ciegos, que ni siquiera se han dado cuenta de lo que vivo y nunca podrán entender lo que siento, a pesar de que condiciona mi relación con ellos. En realidad sólo se preocupan de sí mismos.
Pero la Vida les demostrará que están confundidos, porque quien es egoísta no es sensible, y quien no es sensible está muerto en vida.
Gracias Cillan, donde quiera que estés. Me has dado mucho, me has enseñado mucho y a cambio no me pediste nada. No conozco a ningún ser humano que sea capaz de hacer eso. Al menos, no los que me rodean.
Gracias Cillan, en verdad que eres una Diosa que me ha concedido el privilegio de compartir cuatro años de su vida.
Mas allá del dolor que me causa tu ausencia, debo reconocer que soy muy afortunado, porque me dejaste una hija y un mensaje de la Vida que aún no he descifrado del todo.
Pero lo conseguiré. Tengo en mi mente la luz de tus ojos azules como guía.

 

 

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