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Actualidad Crisis de confianza

Crisis de confianza

Escrito por Fusión 15 Octubre 2008
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“Generalmente ganamos la confianza de aquellos en quienes ponemos la nuestra”.

Tito Livio.- Historiador romano
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Estamos atravesando una crisis económica que es a su vez una fuente inagotable de enseñanzas, reflexiones y conclusiones de lo más variopinto.
En realidad es una crisis del capitalismo, del sistema de bienestar, de la estupidez humana, del egoísmo y, sobre todo, nos debería conducir a una profunda meditación para analizar qué estamos haciendo con nuestras vidas, con la naturaleza, con la relación que mantenemos con los demás y con el futuro de esta humanidad.

Lo que comenzó siendo un tema básicamente económico, se transformó luego en un asunto de confianza. Es decir, el aspecto humano, el fondo humano de la crisis, se abrió paso a través de todas las capas de números, balances, hipotecas, valores y personajes sin escrúpulos, para convertirse en el protagonista de la película.
Porque la confianza es un valor humano, no un coeficiente económico.
Los grandes del panorama político y económico se bajaron de sus tronos de oro para pedir al ciudadano confianza.
Conviene resaltar y destacar que lo que piden es confianza. Podían pedir resignación, ánimo, colaboración, sacrificio, etc. Pero no, piden exactamente confianza, lo que significa que son conscientes de que sus actos, su comportamiento, el ejercicio de su responsabilidad, infunde de todo menos confianza.
O sea, que actúan como actúan plenamente conscientes de sus actos y les resbala, les da igual. Eso si, hasta que las cosas se dan la vuelta, entonces desentierran su humildad y piden confianza. Esta crisis debería aportar al ciudadano anónimo, ese que somos todos en esta historia, la enseñanza vital de que sin nuestra colaboración el sistema se viene abajo.
Pero resulta patético, digno de una tragicomedia, ver a personajes como Bush o Berlusconi, pedir confianza a los ciudadanos, a los inversores, a los mismos que durante todo su mandato ignoraron o despreciaron, a los que al fin y al cabo son los verdaderos artífices y valedores de todo el complicado sistema económico en el que, por cierto, solo se forran los que administran, los que manejan y manipulan impunemente el cotarro.
Y además lo hacen mas allá del bien y del mal, mas allá de la ley, mas allá del respeto hacia el pueblo de a pie, de quien, como se ha comprobado ahora, dependen absolutamente.
Esta crisis debería aportar al ciudadano anónimo, ese que somos todos en esta historia, la enseñanza vital de que sin nuestra colaboración el sistema se viene abajo.
¿Qué hubiera sucedido si después de las decisiones políticas de inyectar miles de millones a los bancos los inversores mantuvieran la decisión de retirarse?
¿Quién podría frenar la caída definitiva del sistema económico?
Pero, mirando al presente y al futuro próximo, ¿Qué sucederá si los banqueros no dan señales de haber aprendido la lección y continúan con sus chanchullos con el consentimiento, como hasta ahora, de los gobiernos?
Pues muy sencillo, la próxima crisis será infinitamente peor, tal vez definitiva.
Porque si se pide confianza al ciudadano, hay que demostrarle que se es digno de esa confianza. Pero resulta que, según las encuestas, precisamente entre las instituciones menos valoradas, en quienes menos confían los ciudadanos en este país, están los políticos y los banqueros. Curioso ¿no?, ¿Por qué será?
Bueno, creo que el porqué es bastante evidente, todos lo sabemos, aunque la mayoría mire para otro lado, tal vez porque los consideran intocables, aunque la historia nos recuerda que no existe nadie intocable.
Y si existen políticos, economistas y otros ejemplares de la “especie dominante”, que verdaderamente sientan y vivan la responsabilidad de hacer las cosas bien, de que las leyes funcionen para todos, que alguno hay, pues que tomen medidas inmediatas para que las “inyecciones” de dinero a los bancos no acaben en el patrimonio de sus dueños en vez de cubrir las necesidades reales de los ciudadanos, que es al fin y al cabo lo que importa.
Lo que provocó esta crisis fue el abuso de poder de unos pocos, el ansia de enriquecerse como sea, la avaricia consentida por los gobiernos y la falta de control sobre la banca.
Nos piden confianza. Si, pero ¿Quién de todos ellos es digno de confianza?
No olvidemos que estamos hablando de dos “mundos”, la banca y la política, que es donde mas corrupción existe.
Pero, como tantas otras veces, al final es el pueblo de a pie el que tiene la llave del futuro, y es entonces cuando los “dioses” bajan a la tierra y piden a sus súbditos que confíen en ellos, porque, al fin y al cabo, el pueblo siempre fue, es y será soberano.
¿Confianza?. Bueno, como ciudadanos podemos extender un pagaré a unos meses vista, o a lo sumo un año, por la cantidad de confianza necesaria para que todo siga adelante y para que en este tiempo nos demuestren, los que manejan el cotarro, que han tomado nota de la lección y modifican sus normas de conducta.
Porque, no lo olviden, dependen de nuestra confianza, y eso tiene más valor que todo su oro.

 

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