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Entrevistas Entrevistas 'La Iglesia furiosa'. Enrique del Olmo. Sociólogo

'La Iglesia furiosa'. Enrique del Olmo. Sociólogo

Escrito por Marta Iglesias 09 Octubre 2008
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Con el comienzo del curso político, se prevén cambios en la ley del aborto y se adivina una nueva legislación para la eutanasia. La batalla con la Iglesia está garantizada, porque esto supone para ella 'una pérdida de poder', según el sociólogo Enrique del Olmo. Es buen momento para hacer un repaso de las armas que emplea esta institución religiosa.

Enrique del Olmo. Sociólogo. La Iglesia en contra No es nueva la postura de enfrentamiento de la Iglesia a la política gubernamental, en los temas que se oponen a su ideología. Hace unos meses varios expertos publicaron conjuntamente el libro, “La Iglesia Furiosa” (Editorial Sepha) en el que ponen de manifiesto la tradición católica y su funcionamiento en nuestro país. Hablamos con uno de sus autores, Enrique del Olmo.

Manifestaciones furiosas

-¿Por qué afirma que la Iglesia está furiosa en nuestro país? ¿Qué motivos le llevan a ello?
-Yo creo que la Iglesia casi siempre está furiosa. Aunque transmita un mensaje de paz, permanentemente está en conflicto y en contradicción con muchas de las cosas que suceden en el mundo actual. Y el fondo de todo ello tiene que ver con una pérdida de protagonismo social y de poder del que ha disfrutado a lo largo de los siglos, debido a que la sociedad cada vez es más laica, las costumbres se individualizan más y consecuentemente van perdiendo ese control de personas y almas. Incluso ahora se ven en competencia con otras religiones. Esta es la razón de fondo, la profunda, que luego se manifiesta en campañas políticas que buscan no perder ningún recurso ni ningún control de poder.

-¿Qué lectura saca del hecho que la Iglesia convoque manifestaciones para abolir los derechos de quienes no piensan ni viven como ellos?
-Es parte de su concesión de dominio moral y físico sobre la sociedad. Es el mismo pensamiento que opina que la democracia no puede entrar en la estructura jerárquica de la Iglesia y que la democracia debe ser tutelada por la religión, católica en este caso. Este es uno de los grandes problemas que atentan contra la civilidad de la misma sociedad.

-¿Cómo manifiestan su "furia" en los últimos tiempos?
-En varias direcciones: respecto a la crisis del modelo familiar, en el control del sistema educativo, y en tercer lugar con el tema de la financiación ante la bajada de recursos propios por la falta de adscripciones a la religión. Estos son los tres ámbitos en los cuales se produce un discurso cada vez más radicalizado y cerrado respecto a los cambios.

"Los púlpitos son los primeros instrumentos de agitación política. El segundo son los mismos colegios de adscripción confesional que están subvencionados por el Estado"

-¿Cómo alimenta la Iglesia la crispación entre sus fieles para instarlos a salir a la calle?
-Históricamente siempre se dijo que los púlpitos eran los primeros instrumentos de agitación política. El segundo instrumento son los mismos colegios de adscripción confesional que están subvencionados por el Estado. Este es un hecho muy importante desde el punto de vista de un gobierno democrático, algo que hay que replantearse, porque pueden estar generándose grandes manifestaciones para intereses privados o partidistas desde centros financiados con dineros públicos.

-¿Por qué tanto revuelo contra Educación para la Ciudadanía y luego ni una palabra por ejemplo contra la "Directiva de la vergüenza”?
-Tiene que ver con la actitud instrumental de la que hablaba antes respecto a la pérdida de poder. La oposición a la Educación para la Ciudadanía no es porque la asignatura les genere un gran problema sino simplemente porque les puede servir como elemento de confrontación contra otras políticas de este gobierno, está claro. Es puramente instrumental, no tiene que ver ni siquiera con un tema de valores reales, por eso se entiende que no digan nada sobre la "Directiva de la vergüenza" (*). De hecho, salen permanentemente a la calle, pero nunca han salido a manifestarse por la cooperación al desarrollo, por la lucha contra la pobreza... Aquí la preocupación es muy relativa, los pobres también son útiles para ellos.

-Los socialistas prometieron que en esta legislatura estudiarán la ampliación la Ley del Aborto y la regularización de la eutanasia. ¿Cómo cree que reaccionará la Iglesia?
-Claramente en contra, dando batalla, incluso veremos manifestaciones. La cuestión es si el gobierno va a ir a fondo, y no me refiero con ello a cuál va a ser el resultado final, sino al planteamiento y desarrollo de estos derechos necesarios para la construcción de una sociedad todavía más abierta. En el tema del aborto ya vemos las dificultades que hay, pero se avanzará siempre y cuando los sectores que estén dispuestos a defender el derecho de la mujer a decidir sobre ella misma, se lo planteen con mayor fuerza, porque la batalla en contra está garantizada. Ahora nos pueden asustar mucho las reacciones de la Iglesia, pero con la primera Ley del Aborto hicieron movilizaciones bastante más masivas que las que hemos tenido en estos años. Así que seamos claros: pensar que esto puede salir sin que se note es imposible. Cualquiera de los avances en laicidad va a ser cuestionado, porque en última instancia es una pérdida de parte de su poder y preponderancia institucional. Y con el tema de la eutanasia igual; además es que les da lo mismo la gente que se encuentra en esa situación, como está demostrado con casos prácticos que suceden. Al contrario, oímos a obispos reivindicar el dolor y la mala muerte.

"Nunca han salido a manifestarse por la cooperación al desarrollo, por la lucha contra la pobreza... Aquí la preocupación es muy relativa, los pobres también son útiles para la Iglesia"

Economía sumergida

-Se ha publicado recientemente que el arzobispado de Burgos y el de Madrid -presidido por Rouco Varela-, han invertido en acciones de una farmacéutica que fabrica anticonceptivos y Viagra. ¿Cómo se puede ganar dinero con algo que siempre han repudiado en sus púlpitos?
-Eso es parte de la natural hipocresía de la Iglesia. Has tocado un tema que es nuevo en la manifestación concreta, pero es viejo en su práctica. El Banco Ambrosiano que dirigía Marcinkus era el propietario de las mayores fábricas de anticonceptivos de toda Italia, de la misma forma que era el mayor poseedor de suelo inmobiliario de ese país. Es una práctica común en la Iglesia el rechazar una cosa en el discurso y hacer luego negocio con ello. A mí no me extraña, porque en todos sus negocios contravienen hasta sus mismos valores morales y sus propios mandamientos.

-¿Por qué no se rebelan los fieles, cuando su dinero se invierte en alcohol, anticonceptivos y fondos opacos, en lugar de en obras pastorales que repercutan en los necesitados?
-El dinero repercute en la jerarquía, pero la gente no se rebela o los sectores de rebelión son muy minoritarios porque una de las estructuras básicas de la Iglesia es la sumisión. Así que cualquiera que denuncia está situado extramuros de la Iglesia, tiene que ver con movimiento de católicos que rechaza las prácticas de la jerarquía y son perseguidos, marginados... No hay estructuras menos democráticas que las de la Iglesia.

-¿Por qué los grandes medios de comunicación no se hacen eco de las "curiosas" inversiones de la Iglesia Católica Española? ¿En qué medida dependen de ella?
-Algunos dependen directamente porque son de ella, otros lo hacen ideológicamente porque son parte del mismo entramado reaccionario y otros no se enfrentan porque realmente se hace realidad la frase "Con la Iglesia hemos topado". Se han encontrado con un órgano muy poderoso, y ahí tanto el dinero como muchos medios de comunicación son temerosos. No tanto de Dios sino del poder de la Iglesia.

"Cualquiera de los avances en laicidad va a ser cuestionado, porque en última instancia es una pérdida de poder y preponderancia institucional"

La política eclesiástica

-¿Por qué diría que la actuación de la Iglesia es política?
-Porque su intervención es directamente política: ha llamado de forma sistemática a la orientación del voto de forma muy explícita, y ha hecho campaña diciendo que es perseguida, que están como los cristianos en las catacumbas. Es una intervención activamente política y conocemos parte pequeña de su actuación, pero todos esos núcleos reaccionarios conservadores están todos vinculados de alguna forma a la Iglesia o a diversas manifestaciones de ella.

-¿Qué influencia real y palpable tiene la curia en la derecha española?
-Yo opino que es uno de los grandes soportes. Uno de los grandes problemas de la derecha española es que no ha podido generar una derecha diferente del entramado reaccionario histórico del país. O sea, la falta de una derecha civil, laica en definitiva, tiene que ver con esta vinculación, con la enorme potencialidad que a la derecha le da el control de la Iglesia.

-¿Cómo influye la creencia de la vida eterna en el mantenimiento de injusticias sociales que, al fin y al cabo, son temporales?
-Este es un elemento del adormecimiento que intentan respecto a la sociedad. Según ellos, cuando las cosas van mal, habrá que esperar a que cambien. Es la negación de la rebelión de la misma sociedad. Y aún más, de que los hombres son dueños de sus destinos. Ellos han situado el destino como algo ya escrito, definido, y eso significa que nosotros dejemos las cosas como están, dejemos los poderes como están, dejemos las diferencias sociales como están, no modifiquemos los elementos culturales... Es una apuesta profunda por el inmovilismo, es en última instancia el recordatorio, la añoranza de un poder perdido.

"Es una práctica común en la Iglesia el rechazar una cosa en el discurso y hacer luego negocio con ello"

-¿Tras la crispación del PP se encuentra la crispación de la Iglesia, moviendo los hilos?
-No sólo, pero sí de forma fundamental. En los momentos de máxima crispación el principal agente, junto a los medios de comunicación adscritos a su control, ha sido la Iglesia, convirtiéndose en el tejido social que el PP no tenía.

-¿Y detrás de las acciones de la Iglesia española está el Vaticano?
-Como mínimo un altísimo grado de connivencia. No podemos hablar de identidades totales, pero desde luego la línea del Vaticano -que es una línea de contrarreforma del Concilio-, va encaminada en ese marco.

-La continua intromisión de la Iglesia en los asuntos internos del Estado Español plantea la duda de si curas y obispos actúan como ciudadanos españoles o se mantienen como funcionarios de un estado extranjero -el Vaticano-, que les da las órdenes. ¿Sería necesario una definición?
-Lo que hay que redefinir son las relaciones con el Estado Vaticano que se establecen a través del Concordato, algo que afecta a toda la estructura de la Iglesia Española. Es inaceptable que sigamos viviendo bajo un Concordato que es preconstitucional, y que otorga prerrogativas y valores que incluso la misma UE ha cuestionado, como los temas fiscales o de propiedades.

-¿Qué hoja de ruta propone al Gobierno para convertirnos realmente en un estado aconfesional y laico?
-Hay una primera medida: la denuncia del Concordato. Para mí eso tiene que hacerse de forma clara y taxativa, como primera cuestión. El segundo tema es lo que se ha aventurado en la reforma de la Ley de Libertad Religiosa, que significa tener en cuenta las otras confesiones, no solamente la católica. El tercer elemento es establecer principios de igualdad de todo el mundo ante la ley, o sea, que no haya situaciones de excepcionalidad como pueda ser el tema de los profesores de religión... Y por último hay que revisar toda la relación que a través de la educación se está produciendo y que da una preeminencia a la educación confesional.

-¿Cree que la Iglesia se sorprendería si supiese que a sus propios fieles les parece injusta y absurda la situación de privilegio de la que goza con respecto a los demás en el siglo XXI?
-Considero que ellos son conscientes de cuál es la situación, pero no les preocupa.Δ

 

(*) Directiva de la vergüenza: Directiva Retorno, aprobada por el Parlamento Europeo, que endurece la entrada y la circulación de inmigrantes en Europa.

 

Comentarios   

 
0 #1 Juan C. 22-10-2008 12:47
Mi más sincera enhorabuena, señor del Olmo, por su artículo y el libro. Como ciudadano laico y votante de izquierda, sólo espero que el gobierno actúe cuanto antes para anular el concordato y corroborar la laicidad del estado.
La realidad es tozuda: la sociedad española es mayoritariamente laica, y está preparada para otorgar prioridad a la educación en los valores humanos, tal como quedaron recogidos en la Convención de Naciones Unidas. De hecho estos valores subyacen en el más elemental sentido común de las personas decentes de todo el mundo, más allá de cualquier condicionamiento cultural, filosófico o religioso.
En mi opinión, es preciso eliminar o condicionar severamente las concertaciones a los colegios privados confesionales, ya que la mayoría mantienen posturas ideológicas o políticas que condicionan la formación de sus alumnos y en algunos casos les alejan de la visión humanista de convivencia pacífica y solidaria.
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0 #2 Juan C. 22-10-2008 12:48
En mi opinión, es preciso eliminar o condicionar severamente las concertaciones a los colegios privados confesionales, ya que la mayoría mantienen posturas ideológicas o políticas que condicionan la formación de sus alumnos y en algunos casos les alejan de la visión humanista de convivencia pacífica y solidaria.
Los centros privados que desearan mantener la concertación deberían adaptarse al modelo público en su funcionamiento y gestión, aceptando sin ambages los principios básicos de neutralidad e imparcialidad, así como el modelo de convivencia democrática consagrado en nuestra constitución.
Los padres que deseen aducar a sus hijos bajo los dogmas católicos o de cualquier otra índole sectaria, tienen la libertad de hacerlo, pero cargando con el coste íntegro de los centros educativos correspondientes, que obviamente podrán seguir existiendo, al menos mientras su programa educativo cumpla la legalidad vigente y no vulnere los valores de convivencia en libertad.
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0 #3 manhuel 09-05-2009 11:17
La verdad es que la Iglesia en españa cada vez es mas reaccionaria; solo basta oir la COPE (que escándalo) para darse cuenta de lo equivocados que andan.
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