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Los movimientos sociales en América del Sur son diversos pero tienen algo en común: están dispuestos a luchar por sus propios recursos y erradicar la pobreza. La respuesta neoliberal no se hace esperar. Analizamos esta cuestión desde otra perspectiva, la que nos ofrece el politólogo Carlos Martínez García, coordinador de Attac-España.
-Estamos asistiendo a un proceso de modernización de los pueblos latinoamericanos en plena globalización neoliberal. ¿Qué efectos ha producido el neoliberalismo desde que se instauró en estas tierras? -América Latina fue la primera receptora de la implantación de esta nueva política neoliberal. Los golpes de estado de Chile contra Salvador Allende y la experiencia chilena hacia el socialismo desde la democracia; el golpe de Videla en Argentina o la política de los coroneles brasileños y su dictadura, fueron algunos de los hechos que posibilitaron la implantación de esas políticas ultraliberales. Sin estas dictaduras y acciones posteriores, no hubiera sido posible la implantación de estas doctrinas. En la Argentina del corralito, tenemos un ejemplo paradigmático de dónde acaban estas políticas. Las privatizaciones masivas y fraudulentas de Carlos Menem, por ejemplo, han conducido a la ruina a Argentina pero hay otros ejemplos en Méjico y Ecuador “dolarizados”. Todo el subcontinente sufrió y mucho la apuesta política neoliberal y produjo dos efectos: ruina económica y quiebra de los servicios públicos que provocaron pobreza y miseria, pero también reacciones populares frente a esta situación que ha conducido al actual proceso de esperanza en América Hispana y Lusa.
-¿Cómo está siendo ese “despertar” del pueblo? ¿Qué valores defienden? -El despertar es diverso y complejo como lo es América (yo no le regalo este hermoso nombre a los anglosajones). Aparte de los casos más ejemplares como el venezolano, el boliviano, ecuatoriano o nicaragüense, hay que añadir otros con distintas variables pero que a la larga convergen -aunque en Europa muchas veces no se vea así- en un gran esfuerzo de soberanía y acción común -ALBA O MERCOSUR-. Hablaríamos en este caso de Brasil, Argentina, Uruguay y ahora Paraguay, corriente a la que se están sumando muchas otras repúblicas caribeñas y centroamericanas. Sin olvidar a Cuba, con sus propias especificidades. Además es curioso que desde Evo Morales a Lula, muchos presidentes americanos sientan un gran respeto por la revolución isleña y también aquí esa percepción es diferente a la que tenemos en Europa. Como muy bien dice el Diplomático venezolano Alfredo Toro, “EE.UU. no tiene nada que ofrecer a los latinoamericanos, excepto financiar y organizar a las viejas oligarquías e intentar frenar el proceso”.
”La política neoliberal produjo en Latinoamérica dos efectos: ruina económica y quiebra de los servicios públicos que provocaron pobreza y miseria, pero también reacciones populares frente a esta situación que ha conducido al actual proceso de esperanza”
-Como contrapartida, el neoliberalismo no se ha quedado cruzado de brazos. ¿En qué se ha traducido la respuesta? ¿Hacia qué frentes se han dirigido sus ataques? -El malo de la película es Hugo Chávez. Hoy en día por ejemplo, es “más malo” que Fidel Castro para la prensa del grupo empresarial PRISA, la prensa de EE.UU. o lógicamente los intereses económicos e ideológicos de los Neocons. Todos ellos están haciendo lo que saben hacer, desestabilizar internamente a los países americanos, reorganizar las fuerzas políticas corruptas anteriores e impulsar nuevos movimientos de protesta siguiendo curiosamente el ejemplo de los movimientos en red. También hacen una efectiva propaganda, no ya dirigida a segmentos ideológicos de la derecha, sino intentando hacer mella en los grupos de centroizquierda y en la bienpensante y cómoda progresía europea.
-Apuntas que lo que está ocurriendo allí, la demostración que está haciendo el pueblo latinoamericano, debería servir de ejemplo a los movimientos sociales de todo el mundo... -Los movimientos sociales latinoamericanos están en la vanguardia de la lucha frente al Neoliberalismo. Además lo están combatiendo con efectividad, estén o no en repúblicas donde gobierna la izquierda o fuerzas nacionalistas de progreso. Y es que ellos sí son conscientes de que para cambiar las cosas hay que alcanzar el poder o bien condicionarlo fuertemente. Además de conseguir una nueva forma eficiente de organizarse y trabajar, han condicionado a las fuerzas políticas e incluso han fomentado movimientos políticos que ejecuten sus reivindicaciones. La política para ellos es un instrumento a utilizar. Tal es así que la aportación teórica del Socialismo del Siglo XXI bebe de sus fuentes y está íntimamente ligada a sus esperanzas. Es un elemento en construcción y de liberación, aunque no han olvidado su carácter internacional e internacionalista. Su lucha en el seno de la OMC en colaboración con Movimientos Africanos o Asiáticos es fundamental para entender el fracaso de la Ronda de Doha y del AGCS (Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios). Así pues, estos pueblos nos llevan mucha ventaja a pesar de que nosotros aparentemente -sólo aparentemente-parezca que vivimos en una mayor opulencia. Si hablamos de otros continentes, lo que está ocurriendo en África o en Asia me parece muy interesante. Creo que también nos llevan delantera.
“Hoy en día, la difusión de los logros y realidades de los pueblos y movimientos populares y sociales de América, tan sólo se dan a conocer a través de los movimientos alternativos, sectores de izquierda no manipulados y algunos medios de comunicación independientes”
-¿Qué visión está llegando a España de todo ese proceso de transformación? ¿Alguna reflexión? -El trabajo del grupo empresarial PRISA es tan bueno que la derecha tiene poco más que añadir -El Mundo o La Razón no lo hacen tan bien-. Es lógico que las fuerzas económicas y políticas de la derecha sientan temor ante estos avances sociales. Luego, a quien hay que contaminar es al sector progresista para posteriormente intentar influir al gobierno, amedrentándole. Hoy en día, la difusión de los logros y realidades de los pueblos y movimientos populares y sociales de América, tan sólo se dan a conocer a través de las y los altermundistas, los movimientos alternativos, sectores de izquierda -no asustados o manipulados por PRISA-, y algunos medios de comunicación independientes. En este caso, creo que sólo TVE o el diario Público -con una de cal y otra de arena- mantienen cierta independencia, como hace poco me reconocía el Embajador de Venezuela en España. Lo que en el fondo condiciona todo esto es la presencia y los intereses en América del Sur de las empresas petroleras, eléctricas y bancos españoles que ven peligrar sus beneficios y privilegios y pretenden hacer coincidir los intereses de sus Consejos de Administración con los de “España”.
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