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Treinta años de Amnistía en España. Esteban Beltrán, director de AI

Escrito por Mariló Hidalgo 09 Septiembre 2008
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Amnistía Internacional en España está de aniversario. Cumplen treinta años de trabajo en nuestro país cargados de importantes logros.

Esteban Beltrán. Amnistía Internacional España. Informe Anual 2008

El activista de derechos humanos, Esteban Beltrán dirige desde 1997 la Sección Española. Con él soplamos las velas de esta merecida tarta al tiempo que lanzamos una mirada al futuro más inmediato. Queda mucho por hacer.

“Soy un activista más de derechos humanos -se define Esteban Beltrán-. Formo parte de Amnistía Internacional (AI) desde hace 26 años y, junto a más de 2,2 millones de personas, trabajo día a día con la ilusión de acabar con las injusticias. Juntos impulsamos un movimiento mundial legítimo, independiente e imprescindible. Legítimo porque apela a la responsabilidad de las personas de enfrentarse a las agresiones contra sus derechos y de transformarlas en justicia. Independiente porque es el contrapunto a los abusos de poder. Imprescindible porque sin una ciudadanía reivindicativa es muy difícil que las cosas cambien. Y he llegado hasta aquí porque no quiero que existan más presos de conciencia, ni se impongan más penas de muerte. Porque deseo un mundo sin tortura ni “desaparecidos”. Porque lucho para que la violencia no le dé más patadas a la libertad de expresión. Y porque no quiero que ningún abuso de derechos humanos quede impune”.

Anuncio de la campaña “No más violencia contra las mujeres”.

-Estáis de aniversario. Si haces un balance de estos treinta años de presencia en nuestro país, ¿qué logros destacarías?
-Estos 30 años de trabajo de Amnistía Internacional en España han estado cargados de importantes logros. Desde la detención de Augusto Pinochet en Londres, por la que trabajamos con mucha intensidad, hasta la absolución de Safiya y Amina en Nigeria, ambas condenadas a morir lapidadas. A nivel internacional cabe destacar la histórica resolución adoptada en noviembre de 2007 por la Asamblea General de la ONU instando a la suspensión mundial de las ejecuciones. Y en España, la abolición de la pena de muerte del código penal militar en 1995, o la reciente Ley de Comercio de Armas aprobada en diciembre de 2007, y que debería servir para evitar la venta de armas a países donde se cometan violaciones de derechos humanos.
También quiero recordar el trabajo de personas concretas. Desde 1982 miles de activistas españoles de AI han trabajado con éxito en más de 350 casos de víctimas individuales de violaciones de derechos humanos. Se ha conseguido liberar a más de 200 presos de conciencia, y más de 38 defensores y defensoras de derechos humanos y sus familias han sido rescatados de una muerte segura al ser acogidos en el programa de protección temporal de defensores que AI tiene en España.

”Tanto los primeros años de trabajo en clandestinidad, como los inicios de Amnistía Internacional como organización legal fueron duros, y se vivieron momentos de gran tensión”.

-Vuestra legalización aquí no llegó hasta 1978 a pesar de que un año antes AI había sido galardonada con el Nobel de la Paz. Posteriormente, en 1979, una bomba destrozó vuestra sede en Madrid. Como organización, ¿qué os aportó el haber vivido aquellos difíciles años?
-Tanto los primeros años de trabajo en clandestinidad, como los inicios de Amnistía Internacional como organización legal fueron duros, y se vivieron momentos de gran tensión. El 11 de diciembre de 1979, una bomba incendiaria arrojada en horas de oficina contra la sede de Madrid por un grupo de extrema derecha provocó graves daños. Era la cuarta agresión de estas características que sufría la organización. O el 23 de febrero de 1981, día del intento de golpe de Estado, cuando se decidió proteger los listados de socios de Amnistía Internacional, enviándolos a una embajada para su protección.
Con ese espíritu nació Amnistía Internacional en nuestro país: a pesar de los riesgos, un grupo de personas trabajaban por los derechos humanos de personas en peligro en cualquier parte del mundo. En estos primeros años, la organización se afianzó en la sociedad española como un referente en la defensa de la dignidad de las personas, sin convertirla en arma política. AI defendía los derechos humanos de todas las personas. Desde un principio, y aunque no resultaba nada fácil, tuvimos claro que sólo a través de una total independencia ideológica podríamos trabajar en países con gobiernos muy diferentes: presos de conciencia en la Unión Soviética, “desaparecidos” en Chile y Argentina...

Celebración del 30º aniversario de la Sección española de Amnistía Internacional, en Madrid, 2008. © Rocío Carneros

-¿En qué han cambiado las luchas y reivindicaciones que hacíais entonces a las que lleváis a cabo en estos momentos?
-El mundo ha cambiado mucho con la entrada del siglo XXI. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 transformaron el debate sobre los derechos humanos en una discusión entre “occidentales” y “no occidentales”, que ha restringido libertades y alimentado las sospechas, el temor, la discriminación y los prejuicios entre gobiernos y personas, convirtiendo el mundo en un lugar cada vez más inseguro y desigual.
Esta restricción de libertades, la creciente discriminación y el peligroso retorno a la justificación de la tortura han hecho que Amnistía Internacional se encuentre en constante adaptación de su trabajo a las emergentes crisis de derechos humanos.
Pero lo que ha evolucionado mucho en los últimos años es el movimiento social que impulsa nuestro trabajo. En el momento de nuestra legalización en febrero de 1978, AI en España contaba con 400 socios. Hoy más de 50.000 personas son socias de la organización en nuestro país y casi 1.500 activistas trabajan en pro de los derechos humanos en todo el país. Además, la Red de Acciones Urgentes de la Sección Española cuenta ya con más de 75.000 activistas capaces de movilizarse rápidamente en favor de los derechos de víctimas de todo el mundo. La sociedad cada vez está más pendiente de los derechos humanos, lo cual es una buena noticia para nuestro trabajo.

”La tendencia a equiparar 'sin papeles' a 'sin derechos' es cada vez más acuciante en toda la Unión Europea y la 'caza de brujas' contra el diferente, sobre todo si es pobre, es un alarmante retroceso en el respeto de los derechos humanos al que deben hacer frente todos los Gobiernos europeos”.

-A pesar de la Ley contra la Violencia de Género, el número de mujeres asesinadas aumenta en nuestro país. AI trabaja desde hace años en el tema de la violencia contra la mujer desde diferentes ámbitos. ¿Desde dónde abordar el problema? ¿Qué es lo que está fallando?
-Una de cada tres mujeres en el mundo sufren violencia por el hecho de ser mujeres, y esta grave violación de derechos humanos se ha convertido en el abuso más extendido, oculto e impune. En España, entre enero de 2005 y junio de 2008, fueron asesinadas 224 mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Además, en los tres últimos años se ha incrementado el número de mujeres asesinadas que habían denunciado (el 30% de las mujeres asesinadas en 2007) y el de aquellas que murieron a pesar de tener una orden de protección en vigor (12 fueron asesinadas en 2007).
La Ley contra la Violencia de Género es un primer paso en la dirección correcta, pero después de tres años en funcionamiento y en vista de los resultados, es urgente que el Gobierno español dé más prioridad a la lucha contra esta lacra de nuestra sociedad. Una atención sanitaria de calidad, el acceso a recursos de atención integral sin discriminación o una asistencia letrada eficaz son compromisos todavía sin cumplir. El único camino a seguir ahora es que el Gobierno, las Comunidades Autónomas y el Poder Judicial pongan todos los medios a su alcance para garantizar que los derechos recogidos en esta ley se conviertan en realidad.

Recogida de firmas en la puerta de la embajada de Nigeria, cambiando piedras por firmas contra la pena de muerte en Nigeria. Safiya Hussaini, nigeriana de 30 años, fue condenada a morir lapidada el 9 de octubre de 2001 acusada de adulterio.  © Amnistía Internacional

-Una imagen: Julio'08. Los cuerpos de dos niñas de etnia gitana tendidos en la arena de una playa de Nápoles donde se habían ahogado y el gesto de indiferencia de personas que estaban a su lado y seguían tomando el sol. Años antes ocurría lo mismo en una playa de Cádiz. Las víctimas en aquel caso eran inmigrantes de una patera que había naufragado. ¿Qué reflexión te viene a la cabeza?
-Me pregunto si esta indiferencia de la población no es sino un fiel reflejo de la aberrante indiferencia de algunos Gobiernos europeos ante el problema del racismo y la xenofobia.
En Italia, ante los últimos actos violentos acaecidos contra la comunidad gitana al prender fuego a cinco campamentos en Nápoles, políticos locales y nacionales han respondido con una retórica agresiva contra los romaníes. El ministro del Interior italiano, Roberto Maroni, en relación a estos actos, afirmó que “esto es lo que pasa cuando los gitanos roban bebés o cuando los rumanos cometen violencia sexual”. Apenas ha habido rendición de cuentas por estos y otros comentarios xenófobos, que contribuyen a su vez a fomentar y legitimar actos violentos de algunos ciudadanos.
En Francia, los musulmanes de origen subsahariano o norteafricano sufren mayores abusos por parte de las fuerzas de seguridad que los franceses no musulmanes. Y en muchos países de Europa, como Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia, las autoridades están negando a los niños y niñas gitanos el acceso a la enseñanza primaria.
En España se producen cada año más de 4.000 agresiones contra personas migrantes, indigentes, homosexuales o prostitutas. Sin embargo, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (UE), no se ha encontrado ningún dato que permita afirmar que, durante el año 2006, se hubiese impuesto una sola sanción o se haya ofrecido reparación alguna por casos de discriminación étnica en España. ¿Están también los sucesivos Gobiernos españoles alentando a nuestra sociedad a adoptar actitudes racistas y discriminatorias, con su indiferencia a la hora de combatir el racismo y la xenofobia?

”Hay un reto universal al que debemos enfrentarnos en los próximos años y es el de la pobreza como violación de derechos humanos. Debemos conseguir que las víctimas del 'crimen de la pobreza' puedan reclamar, al igual que las víctimas de tortura, en los tribunales de justicia y que sus responsables directos comparezcan en el banquillo de los acusados”.

-Hoy carecer de papeles empieza a ser sinónimo de carecer de derechos. Ahí tenemos la última Directiva sobre Inmigración aprobada por la UE. ¿Cómo responder ante este claro paso atrás?
-La tendencia a equiparar “sin papeles” a “sin derechos” es cada vez más acuciante en toda la Unión Europea y la “caza de brujas” contra el diferente, sobre todo si es pobre, es un alarmante retroceso en el respeto de los derechos humanos al que deben hacer frente todos los Gobiernos europeos. La Directiva sobre Inmigración aprobada en junio es una clarísima muestra de este lamentable paso atrás.
Garantizar la seguridad y dignidad de las personas migrantes irregulares no parece ser una prioridad en la agenda de nuestros Gobiernos. Al contrario, con la nueva Directiva de retorno, la justificación de periodos excesivos de internamiento –de hasta un año y medio– y la prohibición a las personas expulsadas de regresar a la UE, se corre el riesgo de empeorar las normas existentes en los Estados miembros, y se sienta un precedente extremadamente negativo para las demás regiones del mundo.
La respuesta por parte de Amnistía Internacional es rotunda: seguir presionando a los Estados miembros que actualmente aplican normas más elevadas para que no utilicen esta Directiva como pretexto para reducirlas, y seguir luchando por un mundo más justo e igualitario para todos.

-En un momento como el actual donde existe tanta manipulación informativa por parte de Gobiernos y medios, ¿cómo conseguís mantener la independencia necesaria para poder llevar a cabo vuestro trabajo?
-La independencia e imparcialidad de Amnistía Internacional se basa en no admitir fondos de ningún Gobierno nacional o partido político. Nuestra actividad se sustenta casi exclusivamente en el apoyo económico de nuestros socios y socias y donantes. Por ello, nuestra organización sigue siendo muy incómoda para mandatarios políticos, Estados y grupos armados que violan los derechos humanos en cualquier parte del mundo. Esto queda patente en las críticas furibundas que la organización ha recibido y recibe de Gobiernos de distinto pelaje (Más información en www.es.amnesty.org/30aniversario/un-movimiento-incomodo).

”Una de cada tres mujeres en el mundo sufren violencia por el hecho de ser mujeres, y esta grave violación de derechos humanos se ha convertido en el abuso más extendido, oculto e impune”.

-Dime algo esperanzador del último informe anual presentado por AI.
-Lo más esperanzador del último Informe Anual de Amnistía Internacional es que cada día crece más en las personas la exigencia de justicia, libertad e igualdad. Las imágenes más impactantes del año 2007 fueron las de los monjes de túnicas azafrán en Myanmar exigiendo el fin de la violencia, los abogados y jueces que protestaban en Pakistán por las elecciones presidenciales, los monjes de Tíbet manifestándose pacíficamente en apoyo al Dalai Lama y las mujeres activistas que reivindicaban sus derechos en Irán.
Gente corriente, inquieta e indignada, que ya no se va a quedar callada. Exigen a los Gobiernos que demuestren hoy el mismo coraje y compromiso que hace 60 años llevó a Naciones Unidas a adoptar la Declaración Universal de Derechos Humanos. Y les instan a que acaben con la injusticia, la desigualdad y la impunidad que impera en todo el mundo. Los dirigentes mundiales no deberían seguir ignorando a una opinión pública cada vez más unida y fuerte.

¿Qué significa para AI la palabra ciberactivismo y qué importancia tiene para vosotros en estos momentos?
-Ciberactivismo significa acción rápida, eficacia y amplia capacidad de difusión cuando una víctima necesita ayuda urgente. En 2002, la Sección española de AI ponía en marcha por primera vez esta herramienta básica de movilización y acción. La importancia quedó demostrada entonces: el Gobierno de Nigeria recibió más de 9 millones de firmas pidiendo la absolución de Safiya Yakubu Hussaini en 2002, y de Amina Lawal en 2003, ambas condenadas a morir lapidadas. Safiya fue absuelta el 25 de marzo de 2002 por un tribunal de la Sharia. Le seguirían Amina y otros muchos casos. Aunque en Nigeria sigue en vigor la pena de muerte, en los últimos años no se ha vuelto a utilizar la lapidación como método de ejecución.
Hoy día, cerca de un millón de personas apoya cada año las ciberacciones de Amnistía Internacional España. Y gracias al ciberactivismo, muchas víctimas de graves abusos contra los derechos humanos han visto mejorar su situación, o incluso han salvado su vida.

”El gran poder de la ciudadanía radica en su capacidad para unirse y alzar su voz contra las injusticias”.

-Hay un apartado dentro de vuestra página web titulado “Amnistía mira al futuro”. ¿Cómo ve ese futuro inmediato Esteban Beltrán?
-El futuro inmediato de Amnistía Internacional es seguir siendo un movimiento cada vez más incómodo para todos aquellos que violan flagrantemente los derechos humanos.
Queremos impulsar nuestro trabajo para promover la Justicia Universal. Antes de la detención del ex general Augusto Pinochet en Londres, la Sección española de AI se volcó para defender la competencia de la Audiencia Nacional para juzgar delitos de genocidio, tortura y “terrorismo” en cualquier parte del mundo. Competencia que sería concedida en octubre de 2001. Le seguirían casos como el de Ríos Montt en Guatemala, Cavallo y Scilingo y la Operación Cóndor en Argentina, el caso Atenco en México, Fujimori en Perú y el genocidio de Ruanda.
Pero si hay un reto universal al que debemos enfrentarnos en los próximos años es el de la pobreza como violación de derechos humanos. Millones de personas no tienen acceso ni a la salud ni a la educación; son víctimas de desalojos forzosos, no tienen derecho de acceso al agua y son condenados al hacinamiento, a la miseria y a la muerte. Debemos conseguir que las víctimas del “crimen de la pobreza” puedan reclamar, al igual que las víctimas de tortura, en los tribunales de justicia y que sus responsables directos comparezcan en el banquillo de los acusados. Encontrar y juzgar a los “perpetradores de la pobreza” es el mayor reto al que nos enfrentamos.

-¿Cuál es la mayor arma que tiene el ciudadano en sus manos para sumarse a esta lucha por los derechos humanos?
-Su voz. El gran poder de la ciudadanía radica en su capacidad para unirse y alzar su voz contra las injusticias. Vista la falta de liderazgo en este tema de los Gobiernos del mundo, y de su sostenida traición a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sólo a través de la unión de miles de pequeñas acciones individuales podremos conseguir un mundo más respetuoso con los derechos humanos y que proteja más la dignidad de las personas. La esperanza de conseguir un futuro más humano está en nuestras manos, más que nunca. Los derechos humanos son demasiado importantes como para dejarlos únicamente en manos de los Gobiernos.

 

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