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Niños: Explotación deportiva

Escrito por Marta Iglesias 05 Agosto 2008
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Ahora que disfrutamos de la fastuosidad de los Juegos Olímpicos de Pekín, es bueno tener en cuenta la otra cara de la moneda: los derechos de miles de niños que compiten en deportes de élite y que son vulnerados a diario.

Niños sometidos a entrenamientos físicos y mentales insostenibles para su edad que les dejan marcados para toda la vida. Los valores unidos al deporte son en este caso sustituidos por entrenadores estrictos, gobiernos que buscan el orgullo nacional, especuladores que engañan a familias pobres y padres que desean ver cumplidos sus sueños a través de sus hijos.

 

niños explotación deportiva

La gimnasta Karen Arthur, que ahora tiene 22 años, sufrió desde los 16 problemas alimenticios. A esa edad su preparador le recomendó que perdiese cinco kilos y esa obsesión le acompañó durante toda su vida deportiva. Tiraba la comida, corría, nadaba o hacía más de mil abdominales seguidos para eliminar las calorías. Llegó a pasar dos semanas sin tomar nada más que zumo de naranja o de limón. Tras el instituto empeoró. Llegó a autoagredirse, abandonó su casa y pasó a vagar por las calles. Tomaba pastillas dietéticas y cocaína, hasta que decidió volver a su hogar y empezar una terapia con una especialista. Actualmente estudia enfermería y, aunque le encanta la gimnasia, no puede practicarla porque cuando lo hace se siente autopresionada y su estado empeora. Menos suerte tuvo Christy Henrich, gimnasta que murió en 1994 con 22 años y 29 kilos de peso debido a la anorexia que sufría.

Estos dos trágicos casos ponen de manifiesto cómo el deporte de élite practicado sin un control por parte de entrenadores y padres puede perjudicar al normal desarrollo de los menores, como recoge un informe reciente de la ONG Save the Children.
Aunque no existe definición de deporte de élite, se considera como tal el que requiere un entrenamiento intensivo de entre una y dos horas diarias al menos cinco días a la semana.
El informe de Save the Children indica que aproximadamente el 70% de jóvenes atletas resulta beneficiado por el deporte de competición, pero el 20% vive situaciones de riesgo y el 10% tiene alguno de sus derechos violados.
A los niños que practican deporte a menudo se les exige un fuerte entrenamiento que supera sus capacidades. Es por esa razón que el papel de padres y entrenadores se torna fundamental a la hora de practicar un deporte de élite que reporte beneficios para el niño.
Para Julio Alonso, director de comunicación de esta ONG en España, "el entrenamiento intensivo en deportes de competición es cada vez más frecuente entre los niños y niñas, emprendiéndose con mayor intensidad a edades más tempranas. Las exigencias de muchos deportes y el nivel tan alto de las competiciones hacen que los niños comiencen su práctica de forma intensiva a edades muy tempranas. El deporte supone una experiencia sumamente beneficiosa para la mayoría de los niños, no sólo físicamente sino también psíquicamente. Ofrece bienestar, enseña autodisciplina, trabajo en equipo, liderazgo, cooperación, habilidad para compartir, manejar el estrés y competir. Sin embargo, lograr que sea positiva depende fundamentalmente de las circunstancias en las que se produzca esa práctica y, en ocasiones, el esfuerzo físico que requiere puede llegar a suponer una violación de los derechos de los niños". Como ejemplo, esta violación de derechos puede traducirse en esfuerzos físicos o mentales superiores a los convenientes a su edad, privándoles de alternativas en lo relativo a educación o haciendo que se enfrenten a ejercicios que pueden poner en peligro su integridad física. En ocasiones los pequeños han abandonado la educación a edades tempranas y han sufrido maltrato físico y psíquico. Incluso existen casos confirmados de acoso sexual en el deporte, como puso de manifiesto en 1999 la denuncia de la gimnasta rusa Olga Korbot. La ganadora de seis medallas olímpicas entre 1972 y 1976, declaró años más tarde haber sido esclava sexual de su entrenador, al igual que el resto de sus compañeras. Y en 2003 la saltadora mexicana Laura Sánchez también reconoció haber sido obligada a mantener relaciones sexuales con su entrenador pocos años antes.
A los niños que practican deporte a menudo se les exige un fuerte entrenamiento que supera sus capacidades. Y un niño no distingue entre los sueños y la limitaciones: lo que imagina tiene que poder hacerse, máxime si recibe presiones o incentivos por parte de los adultos que les rodean. Es por esa razón que el papel de padres y entrenadores se torna fundamental a la hora de practicar un deporte de élite que reporte beneficios para el niño. Porque el niño a esa temprana edad busca aprobación en su entorno, esforzándose lo que sea necesario para lograrlo.
"El deporte tiene una enorme capacidad de influir positivamente en el desarrollo moral y social de los niños y niñas -indica Julio Alonso-, siempre y cuando sea elección del propio niño la práctica de ese deporte. Sin embargo, muchas veces esa práctica responde a un deseo de los padres de materializar el 'triunfo' de sus hijos, por lo que resulta imprescindible mantener la relación afectiva padres-hijos al margen de cualquier otro interés vinculado al deporte de competición. Los niños y niñas pueden sentirse presionados y explotados justamente por aquellas personas por quienes deberían sentirse protegidos y apoyados. Los entrenadores, por su parte, deben ser conscientes de la enorme influencia que tienen sobre los niños y niñas a los que entrenan y tienen la responsabilidad de que siempre prevalezca el interés superior del niño por encima de cualquier otro interés".
Los motivos extradeportivos que pueden promover la explotación de un menor en estas disciplinas son de muy diversa índole: la pobreza es un catalizador que facilita la explotación, pero también hay que contar con el posicionamiento de los padres, los motivos que mueven a los entrenadores, y luego el deporte que se practica, ya que hay algunos especialmente rigurosos donde es más fácil traspasar la línea que separa el deporte estricto de la explotación deportiva.
El orgullo nacional que supone el obtener medallas olímpicas supone también un riesgo de explotación, como sería el caso de China que, aunque comenzó a participar en los Juegos Olímpicos en 1984, en 1996 consiguió 16 medallas de oro y en 2004 se situó en el segundo país que más primeros puestos consiguió. Para lograrlo, muchos se refieren a las controvertidas "escuelas deportivas", donde entrenan más de seis millones de jóvenes atletas bajo un riguroso sistema que busca batir récords olímpicos.

Fútbol, millones y miserias

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Bernard Bass llegó en patera a Tenerife desde Guinea-Bissau. Su objetivo era hacer una prueba en Francia para el Metz -un prestigioso equipo de fútbol de la liga juvenil francesa-. Cuando llegó no sabían nada de él y terminó antes de los quince años vagando por las calles del país vecino. Para pagar ese desplazamiento, su madre vendió su casa y sus dos hermanos pequeños comenzaron a trabajar a los doce años. Era la esperanza de la familia. Ahora no puede mandarles ni un euro y se siente absolutamente avergonzado de haberles fracasado.

Mientras que en los países ricos el fútbol se ha convertido en un mercado que mueve miles de millones de euros y es el entretenimiento preferido de miles de personas, para muchas familias del Tercer Mundo -África y Sudamérica principalmente- es un mundo soñado al que sus hijos pueden acceder. No precisa de estudios, sino de tener destreza, invertir dinero y completarlo con algo de suerte. Al abrigo de todos estos factores crecen de manera ilegal los agentes y escuelas de fútbol, que reclutan a niños en los países de origen prometiéndoles un falso futuro lleno de éxito y dinero en los grandes clubes europeos. Soñando con salir de la miseria, los padres en muchas ocasiones venden todo lo que tienen para apoyar la ficticia carrera futbolística de su hijo. Como explica Julio Alonso: "Los agentes 'impostores' tienen mucho que ver en esta cuestión, engañando a menudo a las familias para que inviertan todo su dinero en el visado y el viaje del niño, prometiéndole un futuro prometedor en las ligas europeas. A ello se unen las historias de vecinos o compatriotas a los que el fútbol les ha abierto la puerta del éxito, historias que en la mayoría de los casos no tienen nada que ver con una realidad muy distinta".

"El hecho de que el mercado del fútbol mueva tantos millones de euros permite una mayor especialización de las 'artimañas' para vulnerar la ley, así como para ejercer una mayor presión. Evidencia de ello es el problema de tráfico de menores que actualmente se está produciendo entre África y Europa, incumpliendo con las estrictas leyes de la FIFA al respecto". (Julio Alonso, responsable de comunicación de Save the Children)

Actualmente España es el mayor mercado de fútbol, con 340.000 jóvenes de entre 9 y 17 años con licencia para jugar, lo cual nos genera como país una responsabilidad añadida.
Casos como los de Eto'o y Messi tienen final feliz, pero no suelen ser la tónica general. Muchos pequeños de los que llegan en patera tienen como objetivo -al igual que Bernard Bass- hacer una prueba con un gran equipo de fútbol. No vienen a ciegas, los agentes de sus países les han asegurado que les están esperando.
"El hecho de que el mercado del fútbol mueva tantos millones de euros permite una mayor especialización de las 'artimañas' para vulnerar la ley -confirman desde Save the Children-, así como para ejercer una mayor presión. Evidencia de ello es el problema de tráfico de menores que actualmente se está produciendo entre África y Europa, incumpliendo con las estrictas leyes de la FIFA al respecto. Sin embargo, las instituciones cada vez están siendo más conscientes del problema, promoviendo un mayor control". Para luchar contra todo ello, en marzo de 2007 el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre el futuro del fútbol profesional en Europa en la que se reconoce la necesidad de establecer mecanismos adicionales para evitar la trata de niños en el fútbol profesional, así como la aplicación de las directivas correspondientes a la protección de los jóvenes en el trabajo. Paralelamente el ex ministro inglés, Richard Caborn, está preparando una convención para que en el próximo otoño 27 ligas europeas la firmen. Son iniciativas diseñadas para proteger a los menores de todos los especuladores relacionados con el fútbol.

Colocar el deporte en su lugar

niños explotación deportiva

Zou Chunlan dejó el colegio para convertirse en atleta profesional. El Estado Chino le prometió que cuidaría de ella durante toda su vida. Pero al retirarse, le contrataron tres años en la cocina del centro donde había entrenado y luego la despidieron. No tenía educación, y por las pastillas que tuvo que tomar le creció vello en la cara, se le agravó la voz y se quedó estéril. Tras diversos trabajos, una ONG le ayudó a poner una lavandería en su pueblo natal. Sin embargo, sin saber leer ni escribir no puede llevarla bien.

Ya señalábamos que el deporte sirve para desarrollar valiosas herramientas personales como la superación, la disciplina o el trabajo en equipo. Pero no en todas las circunstancias el deporte impulsa esas capacidades. Aparte de las condiciones en las que se desarrolle el deporte elegido, desde Save the Children consideran que hay deportes inadmisibles para los niños, por las condiciones mismas que implica ese deporte. Serían el boxeo, el motociclismo, el automovilismo, y deportes de riesgo como paracaidismo, parapente o puenting. El resto de ellos deben ser siempre vigilados.
La educación no puede ser canjeada por ninguna medalla, puesto que la edad para practicar un deporte de élite al más alto nivel está determinada, y luego muchos de estos deportistas terminan sin ninguna opción en su vida.
Para lograr todo esto, es evidente que es necesario una mayor regulación legal y un cambio en los valores del espectador. Ya son muchos los que dicen que hay que elevar la edad en la que competir, como el Presidente de la Federación Internacional de Gimnasia (FIG), que considera que sólo se debería competir internacionalmente en este deporte una vez alcanzada la plena madurez física y mental. Por esa razón la FIG pretende que en 2009 sólo compitan internacionalmente las gimnastas de más de 16 años. Y nuestro Seleccionador Nacional de Gimnasia Artística Femenina, Jesús Carballo, pide que se modifique el código de puntuación que favorece a los cuerpos más pequeños.
Todavía queda mucho por hacer y es importante no dejarse deslumbrar por los brillos del metal, el dinero y el prestigio social. Es fundamental que siga existiendo un buen control, generándose nuevas leyes, y no olvidar las palabras de Julio Alonso: "El deporte juvenil de élite muchas veces responde a las necesidades y deseos de los niños. Sin embargo, demasiadas veces, se convierte en un medio para satisfacer los deseos de los adultos. Save the Children está preocupada por la visión pública que se está dando del deporte, desvinculado de su función educativa y de desarrollo para ir a una visión instrumentalizadora del deporte como vehículo para conseguir beneficios económicos y fama rápida. Y esto se debería evitar. La voz de los niños debe ser escuchada en todas las decisiones que les afecten". Recordémoslo mientras visionamos Beijing 2008.

 

Comentarios   

 
0 #1 un invitado 26-08-2008 03:51
interesante los datos sobre exesos que se cometieron en nobre del deporte y como muchos estados donde se considera a esta distiplina del primer mundo tambien se explota y maltrata al deportista
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