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Entrevistas Entrevistas María Eugenia Eyras

María Eugenia Eyras

Escrito por Mariló Hidalgo 30 Mayo 2008
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Escritora y periodista.

No fueron los dioses sino la Diosa, el gran vientre del que surge la vida. No fue la costilla de Adán sino la cadera de Eva la que hizo posible el salto evolutivo del hombre. No fueron las guerras y las invasiones las que hicieron avanzar a la civilización, sino el amor. Existe una historia que jamás nos han contado y que ahora la ciencia empieza a descubrir.

eyras.jpgUna historia que han intentado borrar deliberadamente pero que ha permanecido latente, oculta en el subconsciente de toda la raza humana esperando su momento. Después de cinco mil años la fuerza de "Lo femenino" surge como un volcán. María Eugenia Eyras, sintetiza en un pequeño libro "El vientre cósmico" (Sirpus) cómo es el resurgir de esta energía femenina y cómo de su mano nace una nueva mujer, la del siglo XXI.

 

Nace una nueva mujer.

-Nos encontramos ante un modelo de civilización agotado, que comentas en el libro. Hay expertos que aseguran que estamos a las puertas de un colapso social. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? ¿Hay forma de corregir este desequilibrio?
-Es fruto de un largo proceso que tiene que ver con la evolución de la conciencia a nivel colectivo. Los pueblos han pasado por diferentes etapas y han sido necesarias todas para llegar al momento actual. Durante treinta mil años se rindió culto a la diosa y se concibió al hombre y al universo como una totalidad. Todos formábamos parte de la naturaleza. Luego vino la exaltación de valores masculinos: culto a la guerra, dominación, saqueo, violencia no sólo hacia la mujer sino a toda la naturaleza. Ahora, después de cinco mil años -que en la totalidad de la historia no es nada- de dominio patriarcal se ha llegado a un agotamiento. Lo vemos en la crisis ecológica, económica, la superpoblación y una cadena de acontecimientos como consecuencia de tanto desequilibrio que nos está conduciendo a un colapso. Si queremos seguir viviendo en este planeta debemos cuidarlo y ahí entra en juego el resurgimiento de la energía femenina. Después de miles de años de sometimiento, de represión, todas las fuerzas naturales se ponen de acuerdo y pugnan por salir. La energía femenina, los valores femeninos van a tener que ocupar su lugar en el mundo, en la actual civilización. ¿De qué valores hablamos? De la paz, la intuición, el cuidado de la vida, la paciencia, el amor a la naturaleza y a todo lo que crece. Sólo esto hará que recobremos el equilibrio perdido.

-Dices que la mujer está empezando a descubrir su energía femenina y el potencial que eso conlleva. ¿Cómo despertar a ello?
-En estos cinco mil años de patriarcado la mujer ha sido desvalorizada. Desde la Eva pecadora, las mujeres representábamos todo lo malo de este planeta. Éramos el diablo. Todos esos mensajes han calado hondo en las mentes hasta el punto de convertir a la mujer en la peor enemiga de otra mujer y además hacerlas creer que eran seres inferiores. La cultura se ha encargado de inculcarlo. Ahora debemos recuperar nuestra autoestima poniéndonos en contacto con nuestro interior, porque es ahí donde reside una energía impresionante. La mujer sabe que en lo más profundo de su ser tiene razón en un montón de cosas, lo que le falta es confianza en sí misma para exteriorizarlo. Por ejemplo, la lógica que ha dominado al mundo hasta ahora es binaria, cuando la ciencia está demostrando que el cerebro de la mujer funciona según una lógica analógica -aquella que busca conexión entre lo distinto-. Por tanto no se trata de reivindicar la igualdad con el hombre sino de reivindicar esa diferencia que reside en nuestro interior.

-Si tuvieses que dibujar a esa nueva mujer del siglo XXI, ¿cómo lo harías?
-El feminismo surgió como un grito de rebeldía, y gracias a ello nuestras hijas y nietas tienen acceso a la universidad. Todas aquellas mujeres hicieron un trabajo importante, pero como estaban inmersas en una cultura masculina querían igualdad con el hombre pero dentro de ese modelo creado por el propio hombre. El feminismo ha ido evolucionando hasta llegar al feminismo de la diferencia. Es decir, para integrarte en esta sociedad ¿qué te interesa más, "tener" o "ser"? Esta nueva mujer tiene una forma distinta de percibir el mundo y quiere vivir según esos valores. Lo importante es que la mujer sea ella misma, que no renuncie a su femineidad, a su esencia, por ser igual al hombre u ocupar su puesto. Ella, desde la fuerza de su energía femenina tiene que ocupar la mitad del poder de decisión en el planeta Tierra para imprimir este cambio necesario.

-En este momento de transformación, ¿qué es lo que está enterrando definitivamente la mujer?
-Ese espíritu de subordinación que se le inculcó hace miles de años. Lo que yo llamo "la silenciosa voz de la inferioridad". Eso que todavía nuestra cultura a través de la publicidad y muchos mensajes sigue exigiendo a la mujer. Esa necesidad de aprobación externa que la hace mutilarse, adelgazar, privarse de comida, esclavizarse por un determinado canon de belleza creado por lo masculino.
Ser esa mujer florero que luzca al lado de un hombre que se supone tiene que ser fuerte y no llorar nunca. La mujer del siglo XXI comienza a alejarse de estos estereotipos dictados por la fantasía masculina y a recuperar su propia sensibilidad, su concepto de belleza, su sexualidad, que no tiene nada que ver con la que se le ha "impuesto" culturalmente.

"Los avances de la civilización fueron todos producto del amor. Es una parte de la historia que no nos han contado"

-¿El hombre también puede despertar a lo femenino?
-Hombre y mujer poseen hormonas femeninas y masculinas. La genética nos descubre que el gen Y es una variante del femenino X. El feto en el vientre materno es hembra hasta el cuarto mes de gestación. Lo masculino es posterior a lo femenino, surge "a partir de". El hombre tiene un lado femenino y cuando se deja llevar por la compasión, paz, concordia, intuición, conecta con ello porque lo tiene dentro de sí. Lo que ocurre es que también en el hombre lo femenino ha estado mal visto y los que lo exteriorizaban se suponía que eran hombres afeminados, blandos o cobardes. La ciencia nos está demostrando que todos formamos parte de lo mismo, de un tejido vivo que unos llaman Gaia, otros Cosmos, Impulso Vital, Alma del Mundo, Inconsciente Colectivo, punto Omega, etc. Un cuerpo que no sólo une a los seres vivos sino a todo lo orgánico. Hay por tanto que generar ese nivel de conciencia y cuando lo hayamos hecho, cambiarán los valores y pienso que el mundo será un lugar más equilibrado.

-Ese conocimiento del que hablas, antes venía de la mano de la filosofía o de lo espiritual, en cambio ahora es la ciencia la que está llegando a esas conclusiones.
-Estamos llegando a un momento donde la ciencia se está dando la mano con la espiritualidad. Incluso Einstein que en su momento dijo aquello de "Dios no juega a los dados" fue criticado porque no estaba bien visto que un científico hablase de Dios. Ahora vemos que la verdad es una sola pero la manera de percibirla es diferente.

-Destaco una frase que me ha llamado la atención en tu libro: "Los avances de la civilización fueron todos producto del amor".
-Es una parte de la historia que no nos han contado. Estoy convencida de que el odio y la destrucción no han generado nunca nada. En cambio el amor es la base de toda creación. Incluso tiene una explicación científica porque al átomo, lo que le mantiene unido es la atracción entre ánodo y cátodo. Entre los electrones, neutrones y protones hay atracción y el amor es atracción. Y ello genera construcción. Se ve también en los seres humanos: madre e hijo, hermandad, comunidad... todo son creaciones. En cambio el odio y la destrucción no han generado nunca más que división. Sin duda los que escribieron la historia se preocuparon mucho de pasar una goma de borrar para tapar todo esto.

"La mujer debe enterrar definitivamente esa necesidad de aprobación externa que la hace mutilarse, adelgazar, esclavizarse por un determinado canon de belleza creado por lo masculino"

-Dices que se han descubierto restos de antiguas civilizaciones muy evolucionadas que estaban regidas por valores femeninos. ¿Por qué desaparecieron y por qué han suscitado tan poco interés entre los investigadores?
-No han suscitado interés porque hasta mediados del XIX los investigadores eran hombres y lo femenino estaba desvalorizado. A partir de ahí surgen científicas, arqueólogas, paleontólogas, que empiezan a investigar y a reconstruir la verdadera historia de la humanidad. Es ahí cuando empieza a estudiarse la civilización minoica en Grecia o la civilización de la Vieja Europa, que son las verdaderas raíces de la cultura occidental. Pueblos pacíficos, prósperos, regidos por mujeres, dinastías matriarcales, matrilineales. Algo que también está representado en el ADN mitocondrial -se transmite por línea femenina de madre a hija y muta cada cierto número de generaciones- que es el que ha servido a los científicos para rastrear el recorrido de la raza humana a través del tiempo. Pues bien, toda esta fuerza femenina ha sido ignorada durante miles de años, por eso ahora surge con fuerza, porque en el fondo forma parte del subconsciente femenino. Está grabada en nuestros genes y del ADN se sabe muy poco.

-¿Es ahí donde ha permanecido oculta y a salvo hasta llegar este momento?
-Creo que sí. Incluso ha habido atisbos de un resurgir a lo largo de la historia pero fueron tan cruelmente perseguidos que no llegaron a fructificar -gnósticos, cátaros-. Pero ahora es algo imparable. Está buscando un equilibrio, necesario no sólo por nosotras sino por el planeta en su conjunto.

-Al final del libro comentas que profecías de distintas culturas coinciden en señalar que "habrá un día donde las mujeres recobrarán el poder de un modo hermoso y cambiarán el mundo" ¿Ha empezado ya?
-Creo que sí, en lo que se refiere a la humanidad y al progreso de la humanidad. Avanzamos hacia una nueva conciencia mucho más rica, más compleja, más humana y superior desde todo punto de vista.
Donde todos tendremos un lugar. Donde no habrá fronteras. Donde los valores que imperen sean los de la conciliación, integración y todo lo que tiene que ver con la esencia femenina que es la ausente hasta ahora. En el fondo y de forma sutil, todos palpitamos en este latir inmenso en el corazón del cosmos.

"Después de cinco mil años de represión, todas las fuerzas naturales se ponen de acuerdo y pugnan por salir. La energía femenina tiene que ocupar su lugar en el mundo"

-Insistes en que no se trata de mirar hacia atrás, de volver al pasado, sino mirar al futuro.
-Sí, es recuperar, conectar con esa energía que ha estado reprimida durante tanto tiempo. Es mirar dentro de cada uno, ahí es donde reside la diosa. Escribir este libro ha sido para mí una tarea de investigación, de búsqueda, pero sobre todo de estudio de mí misma. Después he intentado hacer una síntesis de las grandes ideas imperantes en estos momentos para, a través de un lenguaje periodístico, acercarlas al gran público de una forma amena y sencilla. Hay una conciencia que está pugnando por nacer y en la medida en que todos estemos englobados en esa conciencia, más rápido seguirá su curso. Tenemos que ser conscientes de todo cuanto está ocurriendo. Y concretamente la mujer tiene el derecho y el deber de ocupar un rol de protagonista en esta sociedad para corregir este desequilibrio ético que hoy impera. Debe asumir su papel y no dejar que los demás decidan por ella.

-¿Por qué "El vientre cósmico"?
-Porque siempre se creyó que la naturaleza era la Diosa Madre, un gran Vientre Cósmico del cual surgía la vida, todos los seres vivos, lo orgánico e inorgánico. De ella venían y a ella regresaban. La Diosa Madre era también la Diosa de la Destrucción, el poder desatado de la naturaleza, la que regeneraba la vida. De allí partimos y a ella regresaremos.§

 

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