
Hace
veinte años resulta que había un programa en la tele que no sabía lo que
era la censura y su lema era: "¿Cómo que no se puede?". A ver quién se
lo explica a un niño de los de hoy en día, que lo más innovador que han
visto es Pokémon. |
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JUNIO 2004

LA BOLA DE CRISTAL
POR ELENA F. VISPO
Gracias a una mano amiga, han llegado a mi poder
varios deuvedés de La Bola de Cristal, ese programa infantil que ponían los
sábados por la mañana allá por los años ochenta, y que mucha gente, supongo,
recordará: los electroduendes, la familia Monster, la cuarta parte... No voy
a caer en aquello de que "cualquier tiempo pasado fue mejor", porque eso es
una tontería, y además la memoria es caprichosa, más cuando uno recuerda lo
que hacía de niño. Seguro que todo el mundo ha pillado alguna vez una
reposición de, digamos, Mazinger Z en la tele, o cualquier otra serie mítica
de la infancia, y se le ha caído el alma a los pies: ¿Cómo me podía gustar
esto, con lo cutre que es?
Pero el caso es que La Bola de Cristal no sólo aguanta bien los años, sino
que mejora con el paso del tiempo, como los vinos y Sean Connery. Sobre todo
viendo el desierto televisivo al que nos enfrentamos hoy en día todos los
españoles en general y los más pequeños en particular. Porque antes te
sentabas con el bocadillo de nocilla a ver Barrio Sésamo y luego tenías un
montón de series pensadas para ti. Ahora el programa que todos los niños
comentan en el cole es Crónicas Marcianas, lo cual es para meter en la
cárcel a Sardá, a sus colaboradores y sobre todo a los padres.
A cambio, La Bola me ha recordado los tiempos en los que se trataba a los
niños como si tuvieran cerebro (que sí, lo tienen), con un planteamiento
gamberro e innovador, muy alejado de lo políticamente correcto. Pongamos por
ejemplo a la Bruja Avería, mala malísima cuyo lema (uno de ellos, porque
siempre hablaba en verso) era ¡Viva el Mal! ¡Viva el Capital! Qué orgullosa
estaría hoy de cómo va el mundo.
Eran fantásticos también los anuncios, porque Bola Films metía su propia
publicidad entre sección y sección. De ahí sale el clásico: "Solo no puedes,
con amigos sí" o "Dile al coco que piense un poco" y también "tienes 15
segundos para imaginar". Esto último consistía en que te ponían un trozo de
una imagen y te daban 15 segundos para romperte la cabeza a ver qué era. No
era necesario acertar, sino simplemente tener una idea, ya que la moraleja
era "Si no se te ha ocurrido nada... a lo mejor deberías ver menos la tele".
Estos anuncios, así como la sección El librovisor, tenían como objetivo
básico potenciar la lectura y la imaginación en los niños.
Y, cómo no, la música. El programa era el escaparate de la movida madrileña
y por allí pasó lo mejor de cada casa. No sólo Alaska y Los Pegamoides, sino
Radio Futura, Loquillo y los Trogloditas, Siniestro Total, Mecano, Golpes
Bajos... La Bola fue además pionera en producir vídeos musicales,
introduciendo ese formato en España.
Además de enseñar a ver cine, incluía pequeñas representaciones teatrales.
De allí salieron grandes showmen como Pablo Carbonell y Pedro Reyes. Ellos y
otros, como Javier Gurruchaga, iniciaron a los niños en las maravillas del
humor surrealista. Básico para entender lo que cuentan hoy los telediarios.
En fin, y también enseñaban a los niños a hacer gamberradas (Desenseñar a
desaprender), tocaba cantidad de temas (cultura, política, sexo...) con
todos los formatos posibles: entrevistas, reportajes, teatro, poesía... Hace
veinte años, ¿eh?, y resulta que había un programa en la tele que no sabía
lo que era la censura y su lema era: "¿Cómo que no se puede?". A ver quién
se lo explica a un niño de los de hoy en día, que lo más innovador que han
visto es Pokémon.
Últimamente se está hablando de privatizar parte de TVE, porque con el
pedazo de deuda que tiene, no se puede consentir que se gaste el dinero
público en telebasura. Pero hubo un tiempo en que en TVE había buenas ideas,
que se llevaban a cabo sin gastar demasiado dinero. No hace tanto. En
realidad, esa gente todavía anda por ahí. Y seguro que hay cantidad de
jóvenes profesionales con grandes proyectos que no costaría tanto llevar a
la práctica. En cualquier caso, si tenéis ocasión de ver algún capítulo de
La Bola de Cristal, hacedlo, sólo para recordar que es posible. Si hace unos
años era posible un programa de estas características, qué no se podrá hacer
ahora, que hay más medios, más experiencia y que tenemos mucho más claro lo
que no nos gusta.
Dicen que con el cambio de gobierno van a meterle mano a la tele, habrá que
verlo. De momento, ya han quitado Noche de Fiesta, que ya es algo. Yo ya no
pido que repongan La Bola de Cristal, pero ¿cuándo acabará Ana y los siete?
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