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ESPIRITU
DEPORTIVO
Este verano el deporte se viste de gala con la celebración de las
Olimpiadas Atenas 2004. La ONG Intermon/ OXFAM nos recuerda que la
mayoría de las prendas deportivas las elaboran grandes marcas mediante
la explotación laboral y económica de muchos trabajadores del Tercer
Mundo. Nos lo cuenta con más detalle Eduard Cantos, del Departamento de
campañas y estudios de la ONG Intermon-OXFAM.
Texto: Marta Iglesias / Foto: ©
Fernando Moleres / Intermón/ Oxfam
-¿Cuáles consideras que son los orígenes de este sistema de mercado, que
perjudica a todos los que entran en contacto con él?
-Por
un lado ha habido un proceso de deslocalización de la producción, en el
que se han buscado condiciones laborales favorables para la empresa,
legislaciones más laxas y sueldos más bajos. Y esto se ha unido al
modelo de consumo de la moda, donde hay que cambiar la ropa
continuamente, por lo que se busca un modelo flexible donde se pueda
cambiar continuamente, no haya relaciones a largo plazo, y los plazos de
entrega cada vez sean más cortos. Esto hace que cada vez la presión
sobre el trabajador sea mayor y que las condiciones de trabajo vulneren
las legislaciones en la mayoría de los casos.
-Las
ganancias de esta industria del deporte se generan a expensas de la
dignidad, salud y seguridad de personas vulnerables. ¿Por qué el Comité
Olímpico Internacional (COI)guarda silencio ante ello?
-Este es un punto que se está discutiendo con el COI porque ellos dicen
que regular sobre materias laborales no es parte de sus competencias,
sino de las empresas productoras. Pero el COI suscribe contratos con
marcas, tiene patrocinadores, y un merchandising que mueve millones de
euros. Entonces ahí sí que podría tener influencia, exigiendo como
condición en los contratos con sus patrocinadores el cumplir con una
serie de estándares de derechos humanos y laborales, que es lo que
nosotros promovemos. Ahí sí que creemos que el COI es muy tibio. En otro
nivel creemos también que esto iría muy en consonancia con el propio
espíritu olímpico, porque pensamos que los valores de respeto y de juego
que se promueven en la Carta Olímpica también tendrían que incorporarse
de algún modo en todos los elementos que hay detrás.
-La
campaña se dirige a los Gobiernos, a las marcas deportivas, al COI. ¿Qué
diría a los consumidores, que son los que aportan el dinero que termina
en esta explotación?
-Nosotros hemos promovido desde la campaña Juega Limpio en las
Olimpiadas lo que llamamos el maratón de firmas para enviar postales de
papel, hojas de firmas o correos electrónicos a través de la web
juegalimpioenlasolimpiadas.org Se trata de pedir un compromiso, unos
avances en la responsabilidad social corporativa. Algunas empresas como
Adidas, Nike o Reebok ya han dado pasos porque fueron muy cuestionadas y
presionadas en el pasado, pero ahora hay nuevas marcas que como no se
sintieron tan presionadas no han avanzado todavía y creemos que sería
importante que diesen pasos.
-Con
Reebok y Nike en EEUU los ciudadanos hicieron boicot a las marcas, y eso
fue una medida de presión importante...
-Nuestra postura desde la campaña es contraria al boicot, en este caso
pensamos que lo importante son unas medidas positivas como firmar
códigos de conducta, que creen sistemas de verificación fiables y
participativos. En el fondo el peligro del boicot en estos casos es que
al haber menos demanda se cierren estas fábricas y los trabajadores se
queden sin sueldo. Los trabajadores de estas fábricas no quieren que
cierren, así que piden al consumidor que ejerza su influencia como
comprador para que estas empresas mejoren las condiciones laborales. ∆ |